El agua, un derecho humano cada día más escaso

03 Abril   343   Opinión   Jorge Brito Obreque
Columnista Diario El Centro Jorge Brito Obreque
Jorge Brito Obreque

Junta de Adelanto del Maule

El pasado 22 de marzo se celebró en todo el mundo el día mundial del agua, por acuerdo de las naciones unidas. Recién el año 2010 la ONU reconoció, que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”, y esta se entiende como el derecho de toda persona, sin discriminación, a disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico. 

Asimismo, el agua es de vital importancia para el desarrollo sostenible, desde la salud y nutrición hasta la igualdad de género y la economía. Se avizora que, para los próximos años, los problemas relacionados con los recursos hídricos serán más urgentes, y los futuros conflictos entre las naciones tendrán como motivo esencial, el control de los recursos hídricos, especialmente el agua dulce. ¿Por qué sacamos a colación este tema ya transcurridos algunos días desde la celebración? ¿Será porque aún la tenemos en relativa abundancia? Sin embargo, a nivel mundial más de 2100 millones de personas carecen de agua potable en sus hogares, y alrededor de 700 millones de personas en todo el mundo podrían verse desplazadas por la escasez de agua para el consumo.
El tema del agua producto del cambio climático, debería ser un tema central de discusión en las diversas esferas de nuestra sociedad.
En primer lugar, el llamado es a tomar conciencia que el recurso agua es un bien cada día más escaso, y debemos usarlo responsablemente. Se requiere un cambio cultural para su uso en forma responsable y austera. La educación desde el hogar y los niveles pre básicos en educación son necesarios y fundamentales. En segundo lugar, son medidas de carácter políticas, ya que el agua como bien estratégico no puede ser regulado por las leyes del mercado, por lo que se requieren reformas políticas que garanticen este derecho humano fundamental para la vida.
La invitación es al diálogo, para que las organizaciones comunitarias reflexionen, respecto a la realidad que viven en sus comunidades y las medidas preventivas que puede proponer a las autoridades. Debemos pasar de una fase de asistencialismo a una de anticipación, ya que el agua seguirá siendo un bien escaso y debemos saber administrarlo para nosotros y las futuras generaciones.