El alarmante fenómeno de la corrupción

19 Mayo   289   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Pocos días atrás y mientras me movilizaba en un colectivo en el centro de Talca, el conductor junto al copiloto dialogaba acerca del fenómeno creciente de la corrupción. El pasajero que iba a mi lado, expreso: “Caballero qué vamos a hacer, mire se ha corrompido la política, Carabineros, militares, la iglesia, la justicia, estamos a la deriva”. En cierto sentido, mi eventual interlocutor tiene razón, pero debemos distinguir que no son las instituciones las que se corrompen (creo en ellas), sino algunas determinadas personalidades, y como dice el dicho “deben ser sacadas, ya que una manzana podrida, puede podrir todo el cajón”.
Estas personalidades son individuos que han quebrantado los principios de la ética, la moral y sus juramentos. No obstante, con su corrompido actuar, desprestigian a las instituciones a que pertenecen, ellas son inocentes. Creo, que por lo general una gran parte del personal que componen estas instituciones y organismos, son honestos e íntegros. Por nuestra parte, aprobamos las denuncias que han formulado importantes medios de investigación periodística y creemos que, de ser confirmados, los involucrados que han traicionado sus principios, ya sea religioso, político, judicial, o de otras instituciones, deben asumir su responsabilidad y de acuerdo a lo que la justicia determine, deben ser sancionados.
Un viejo predicador dijo: “La corrupción no es un juego, ya que cuando se corrompe El Político, El Juez y el Sacerdote o Pastor, entonces los cimientos de la sociedad, tambalean, lo que terminara más tarde, en el caos y la destrucción de la sociedad”. Es justamente lo que debemos evitar, por el bien de la sociedad. La Biblia nos advierte en el salmo 11:3, “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” En el libro “Los cristianos y la corrupción”, su autor cita a Robert Klitgaard, catedrático (Harvard y Yale) y economista N.A., dice: “La corrupción está devorando a muchas sociedades en desarrollo, condenando a su pueblo a una mayor pobreza y sometimiento político”. A la vez sintetiza acerca del daño que causa la corrupción, señalando por ejemplo que “es perjudicial para el desarrollo económico y político… engendra situaciones externas negativas (males públicos). Destruye la fe en las instituciones, quiebra la confianza y la vigencia del derecho”.


Ante el mal de la corrupción de este tiempo, es la iglesia (todos los cristianos) que tiene un gran papel que cumplir, es ella la responsable de encarnar a Jesús, es ella la que debe mostrar los valores de reino de Dios y su justicia, es ella que, en cumplimiento de la proclamación del Evangelio, la que debe amar, la que debe vivir, testificar, servir, sufrir y morir por Cristo. Solo así, podremos cumplir la misión de transformar al mundo, de lo contrario, si no somos diferentes a los demás, si no vivimos y experimentamos en nuestras propias vidas el mensaje del evangelio, si vivimos una vida tan igual como todos los mortales, significa entonces que nunca hemos nacido de nuevo (Jn. 3:1-15). Arnoldo Wiens, dice: “Los cristianos al enfrentar la corrupción como tal en la sociedad latinoamericana, solo podrán ser eficientes, si realmente son “La reserva moral de la nación”. Si no lo somos, habremos fracasado. Dios nos ayude en este cometido. Amen.