El amor y la misericordia de Dios sobrepasa todo entendimiento

18 Marzo 2018   1271   Opinión   Sergio Rodríguez Varela
Columnista Diario El Centro
Sergio Rodríguez Varela

Consejo de Pastores

En dos semanas más se conmemorará lo que tradicionalmente conocemos como la “Semana Santa”. Ante tal rememoración de este gran Sacrificio expiatorio por los pecados del hombre por parte del Hijo de Dios, el mundo no solo debiera guardar silencio sino un gran respeto por lo que ello significa. El sacrificio expiatorio de Cristo, no es otra cosa que el más grande y sublime acto de amor del creador por sus criaturas. Dios todopoderoso nos regaló a su Hijo y su Hijo entrega su vida para pagar por nuestros pecados, sustituyéndonos en la Cruz del calvario.
Es debido a lo anterior, a que últimamente solo me he referido a este Maravilloso Plan de Salvación anticipado de Dios para salvar al hombre de sus pecados. Dios al acordar con su Hijo (Jesucristo) este Plan de salvación, más allá de su omnisciencia, este nos habla de su Amor y de su Misericordia por el hombre lo que sobrepasa todo entendimiento Ante este acto de amor, debiéramos preguntarnos ¿cómo es posible que Dios pueda amar al hombre a pesar de su pecaminosidad e inclusive su odiosidad y burla hacia su creador? ¿Oh Dios, cuan insoldables son tus misericordias!
Al mirar la barbarie cometida por el hombre contra el hombre, al considerar al planeta y el mal manejo de todos los recursos que Dios ha creado para el beneficio de la humanidad, ¿Qué es lo que hemos hecho?, lo hemos convertido en despojos contaminantes destruyéndonos a sí mismos. Si todas estas malas acciones la valoráramos en su justa medida, nos daríamos cuenta que solo merecemos la destrucción total. No obstante Dios no lo ha hecho. Cuál es la razón ya que méritos no faltan, su amor, a pesar de todo, Él nos sigue amando 2Pe 3:9 “… sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
Cuando Adán junto a su mujer pecaron en el paraíso, ellos quebrantaron su relación con su creador. Dios al confrontar a Adán, ellos, se dieron cuenta de su mala acción y al reconocer la voz de Dios se escondieron de él. Los delantales que se habían hecho de hojas no le sirvieron para ocultar su vergüenza (la narrativa bíblica nos representa físicamente el problema espiritual del hombre), ellos respondieron a cada pregunta de su creador, sin embrago en vez de arrepentirse trataron de justificarse, mas no pudieron (Génesis 3: 1- 13).
En el dialogo, entre Dios y el Hombre encontramos dos verdades inmediatas, la primera es que el corazón y el alma del hombre está muerto espiritualmente (Gen. 2:17). A partir del pecado los deseos del hombre, es solo su carne y el mundo, alejándose de Dios cada día más. La segunda verdad que vemos es el acto de misericordia de Dios, el hombre pierde su comunión con su Creador, mas debiera haber muerto tanto física como espiritualmente, en otras palabras haberle destruido para siempre. No obstante en su amor y paciencia le deja físicamente vivo entregándole una gran promesa Génesis 3:15 “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Esta promesa constituye una oportunidad de arrepentimiento y una esperanza de restauración en su comunión con su creador. Satanás hirió a Cristo en la cruz, mas Cristo le destruyo para siempre. A pesar del pecado Dios nos sigue amando. Amen.