El antifaz II: el apoyo a Bolivia

22 Marzo 2018   1140   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Hace algunas semanas había publicado en esta tribuna una columna que reflejaba bajo mi criterio el antifaz ocupado por el Frente Amplio para tapar y, en el fondo, omitir su verdadera cara, esa que poco tiene que ver con su pomposo discurso, pero que en la práctica sabemos, no ha dado ni da el ancho.
Esta cuestión ha vuelto a salir a la luz pública, a propósito del comienzo de los alegatos en la Corte Internacional de Justicia de La Haya ante la demanda boliviana en contra del Estado chileno, por el apoyo y constante coqueteo que distintas figuras de esta coalición política han realizado con el gobierno paceño, a raíz de la visita del Presidente Morales a Chile, cuando el 11 de Marzo asumió Sebastián Piñera como Presidente.
En una situación inusitada y de distintas maneras, personalidades como los diputados Gabriel Boric, Tomás Hirsch o el alcalde de Valparaíso Jorge Sharp, han publicado su opinión y comprometido su apoyo para con la ofensiva boliviana liderada por Evo Morales, lo que claramente ha sido aprovechado por el Ministerio de Comunicación del país altiplánico para levantar una campaña comunicacional tan fuerte como odiosa, que hace situar a Chile en una muy mala posición, al demostrar una imagen de desunión ante una causa que requiere sentido de Estado.
Más aún si se trata de representantes de la voluntad popular y miembros de un poder de nuestro Estado. Ni hablar de las desafortunadas declaraciones del diputado Alarcón, alias “Florcita Motuda”, representante de las provincias de Talca y Curicó, quien ha planteado muy vagamente la supuesta injusticia perpetrada por Chile que debiese justificar el acceso y soberanía marítima para Bolivia.
En temas de Estado, que requieren una visión única, el Frente Amplio ha vuelto a notificar que no está para defender y promover los intereses de su propio país, sino que para cantinflear acorde a sus convicciones, la priorización de sus relaciones políticas internacionales, y no así la protección de los intereses de su patria y de sus compatriotas.
Sabemos que jurídica e históricamente el alegato boliviano carece de un conjunto de elementos relevantes, y que a su vez y muy hábilmente el Presidente Morales ha sabido conducir a su país para levantar el ideal de un sueño imposible y del todo injusto, basado en el desconocimiento de un Tratado vigente, que respalda enteramente la tesis de Chile, sin generar ningún tipo de obligación.
El único compromiso que se puede adquirir es el de fortalecer la integración y la fraternidad entre países vecinos, situación que Chile por cierto ya ha demostrado desde hace varias décadas, entregando una serie de beneficios al Estado boliviano que muchos países sin salida al mar ya quisieran.
Mientras el país se une en una sola postura detrás de nuestro Presidente y de su Canciller, el Frente Amplio desde el populismo y desde la irresponsabilidad política, comienza a avisar ofertones por los medios de comunicación. Ahí están, para que usted no lo olvide cuando vengan a ofrecerle seguridad y responsabilidad para liderar cambios y políticas públicas internas. No están aptos para gobernar ni para liderar un país, usted ya los conoce.