El desafío a la gestión de la diversidad

11 Octubre a las 09:00   358   Opinión   Víctor Yáñez Pereira
Columnista Diario El Centro Víctor Yáñez Pereira
Víctor Yáñez Pereira

Universidad Autónoma de Chile

Lo diverso es el eje de cualquier sociedad, de sus expresiones macro y micro, colectivas e individuales. La “propia diversidad es diversa” (Bonilla, 2018), radica en el sentido social de lo múltiple, donde la igualdad surge como un criterio analítico para resguardar derechos legales, por lo que sólo en el principio de justicia las relaciones sociales afianzan la idea del “otro” como semejante, a quien debemos brindar reconocimiento en espacios de pluralidad, que exigen legitimar escenarios políticos para una ciudadanía que promueva horizontalidad y respeto mutuo, como aspectos decisivos para la vida en armonía.
El mundo avanza mediatizado por la urgencia y el ahora, dentro de un mercado globalizado en el que vivimos para trabajar, trabajamos para vivir y, es más, muchos mueren trabajando, regidos por el deseo de bienestar y de “éxito”, descuidando que son solo locus psicológicos del nihilismo valórico, tan propio de nuestras miradas egocentradas, unilaterales y egoísta.


En este contexto, la diversidad constituye un elemento inverso a la homogeneidad del modelo de capitales que aboga por la acumulación, en tanto modalidad aceptable, estable y única de progreso y crecimiento económico, obviando las desigualdades que eso arrastra, convirtiéndonos en sujetos de consumo, al mercantilizar la vida. Rescatar lo diverso nos llama a buscar nuevos horizontes de realización, ahí donde oportunidades de desarrollo fluyen entre ideas, debates y proyectos dinámicos y conflictivos, que inspiran posibilidades de cambio social, inclusión y “Buen Vivir”, asentados en la reconstrucción de lo público.
La inclusión social asegura espacios multifactoriales para la efectiva participación de las personas en ámbitos sociales, políticos, culturales y económicos, sin segregación ni discriminación, sino en su validación como íntegros miembros de la sociedad. Es aceptar distintas maneras de vivir la vida y de pensarla, como desafío de políticas institucionales y prácticas ciudadanas entre las que se forjan modelos de gestión de la diversidad, desde una perspectiva colectiva y multicultural, valiosa de conservar pues que busca confrontar la discriminación en cualquiera de sus manifestaciones, contribuyendo a la convivencia pacífica e integra en sociedades más democráticas.