El futuro ya está aquí

29 Enero   468   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Tal parece que ya pasó el tiempo en que se veía con curiosidad y hasta simpatía, los emprendimientos digitales que algunos muchachos lograban levantar. Se observaba sus esfuerzos y, a veces, algunos les aportaban capital sin ninguna esperanza de recuperar lo invertido. Y menos obtener ganancias.
Hoy, esos tiempos ya pasaron. Las 5 más grandes empresas del mundo en capitalización bursátil: Apple, Amazon, Alphabet, Microsoft y Facebook, comenzaron de esa manera. Ideas brillantes de algunos muchachos que, con esfuerzo y fe, lograron sacar adelante y convertirlas en empresas gigantes. Y esos muchachos, hoy, son los hombres más ricos del mundo. Nada menos.
Y han cambiado el mundo. Sería difícil imaginarnos sin celulares, computadores, redes sociales y demás elementos que se han hecho consustanciales a la vida de miles de millones de seres humanos en todo el orbe. Pero el cambio continúa y no tiene para cuándo detenerse.
El año recién pasado nos enseñó una nueva palabra: “Uber”, que de manera vertiginosa se extendió por decenas de países, incluido Chile, generando resistencias que, de a poco, ceden ante lo inevitable. Porque el cambio es irrevocable e inevitable. Las llamadas “economías de plataforma”, Uber, Spotify, Netflix y muchas más están cambiando (otra vez el cambio) la manera de consumir, de comprar y hasta de vivir. Si durante el siglo XX la música la obteníamos de la radio (y escuchábamos lo que la radio nos ofrecía), hoy las plataformas digitales nos permiten escuchar lo que nosotros queremos, sin interrupciones. Igual que el cine, que en la segunda mitad del siglo XX podíamos obtener de los canales de tv, de videocassettes o DVD’s y que hoy podemos ver desde las mencionadas plataformas, a nuestro gusto y dónde queramos.
Y si los supermercados destronaron a los almacenes igual que las multitiendas lo hicieron con el comercio local, hoy estamos asistiendo a la masificación de una nueva transformación: el comercio electrónico.
Este último no es una completa novedad. Versiones primitivas ya se había ensayado. Las ventas por catálogo, por ejemplo. No obstante, Amazon ha revolucionado todo y ya no se le ve como una simpática iniciativa de muchachos emprendedores, sino como una gigantesca oleada de innovación que arrastrará consigo la manera en que compramos. El e-commerce es una realidad arrolladora que, sin duda, se llevará por delante el comercio tradicional, la estructura de oferta y demanda y, más aún, exigirá modificar las reglas tributarias, laborales y un sinfín de regulaciones propias del siglo pasado.
La forma en que los operadores tradicionales se adapten (y adopten) a las nuevas estructuras económicas, será vital para su sobrevivencia. Probablemente asistiremos a los últimos estertores de las antiguas formas (taxistas vs uberistas) pero, mucho más temprano de lo que imaginamos, el futuro estará frente a nuestra puerta.