El justo juicio de Dios y el arrepentimiento

27 Mayo 2018   1076   Opinión   Sergio Rodríguez Varela
Columnista Diario El Centro
Sergio Rodríguez Varela

Consejo de Pastores

El apóstol Pablo, en su carta a los romanos, en el cap. 2: 5 se refiere a un importante y trascendental evento que se llevará a cabo al fin de la edades. Me refiero al “Justo Juicio de Dios”, en el cual juzgará a toda persona que no se halla arrepentido de sus pecados. Pablo, al describirnos esta cruda realidad, pretende mostrarnos las consecuencias inevitables del pecado. Dios es un Dios Santo, él no se complace del pecado ni del que lo comete premeditadamente.
¿Por qué Dios llevará a cabo un juicio al fin de las edades? En el capítulo uno de Romanos, Pablo nos describe la condición pecaminosa de todo ser humano, concluyendo -en el v.32- que “quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.
Tal juicio es necesario, ya que el hombre al desobedecer a Dios se inclino por el pecado condenando así a todos los seres humanos ya que su acción paso a todos los hombres (Rom. 5: 12)”.
Tal realidad afecta a todo hombre, al momento no existe nadie quien pudiera justificarse a sí mismo, todos somos pecadores . Rom. 3:10-18 dice “No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno… Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre;…No hay temor de Dios delante de sus ojos”. Lo que indica que necesitamos un salvador.
Más de alguien dirá, no soy tan malo, no merezco ir a juicio, ni menos ser condenado. En el cap. 2 el apóstol enfrenta al moralista, al que se atreve a juzgar a otro y que está confiado en su propia moralidad y obras, no obstante, jamás se ha arrepentido ante Dios. Los judíos pensaban así, ya que a ellos les había sido confiada la palabra, sin embargo, en su religiosidad eran tan pecadores como los demás gentiles.
Hoy existen una gran cantidad de miembros de congregaciones que nunca han nacido de nuevo. Algunos creen que porque asisten a la iglesia, ello es suficiente para ser salvos, mientrsa otros confían en sus obras. Pero tanto, los unos como los otros, si no no han experimentado un verdadero arrepentimiento “el justo juicio de Dios” será sobre ellos. Más que un emocionalismo, Dios demanda un verdadero arrepentimiento.
Ante tal realidad pecaminosa del hombre, debiéramos preguntarnos: ¿por qué Dios no ha actuado destruyendo de una vez y para siempre al pecador obstinado? Romanos 2: 4 nos da la respuesta: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”.
Lo anterior nos muestra su carácter, su misericordia, su indulgencia, su compasión para con el hombre, pues Dios no quiere la condenación del hombre en el infierno. Pedro 3:9 dice “… no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. Jesucristo el Hijo de Dios, es el único medio de Salvación y vida eterna.
Dios te bendiga.