Miércoles, 26 de Septiembre de 2018
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Cielos Nubosos

Opinión

El moderno sacrificio cananeo

SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

De todas las advertencias que el apóstol Pablo le hiciera a Timoteo, y que tienen que ver con los postreros días, encontramos una que nos muestra el despiadado perfil de muchos de los seres humanos de este tiempo. En ella Pablo nos revela el carácter de ellos, especialmente destaca a “hombres impíos, sin afecto natural, aborrecedores de lo bueno… amadores de los deleites más que de Dios… y que tendrán apariencia de piedad” (2Timoteo 3:1-5).
Cuando no hay temor de Dios en el corazón, entonces el ser humano vive conforme a sus propias concupiscencias, es tanta la falta de temor a Dios en ellos que en la actualidad muchos han llegado a perder afecto natural por sus propios hijos. Es más, algunos los consideran un obstáculo para su propia libertad, desde allí su inclinación a abortarlos (matarlos) y eliminarlos sin causa alguna. Las personas que se inclinan por esta práctica inmoral y cobarde contra un ser inocente por nacer solo buscan ocultar su irresponsabilidad sexual y mantener el libertinaje del placer carnal.
Hoy en el mundo y muy en especial en la sociedad occidental se exige la despenalización del aborto y que este sea libre. Esta práctica inhumana me recuerda el antiguo culto a Moloch, el cual era el dios de los antiguos cananeos y fenicios, ritual símbolo del fuego purificante. Los dogmas de estas culturas paganas, al hombre para redimirse le era necesario ofrecer sacrificios a Moloch ofrendando a bebés recién nacidos los cuales eran lanzaban por sus madres a los brazos abiertos de Moloch los cuales estaban al rojo vivo y para atenuar la desaprobación causada entre los que asistían a tales rituales, los inicuos sacerdotes de Moloch hacían tocar las trompetas y redoblar los tambores para sofocar la infernal melodía de los gritos de los inocentes. Esta práctica constituía el más grande sacrificio que podía ofrecerse a esa divinidad pagana (véase Wikipedia, Moloch, estatua de bronce que encerraba un horno en su cavernoso cuerpo).
Jesucristo, su evangelio y la evangelización, trajeron la virtual desaparición de esta monstruosidad en las naciones cristianizadas. Pasaron muchos siglos de decadencia para que los hombres osaran volver a esta práctica criminal del aborto y para ello lo han despenalizado o autorizado por diversos motivos. Es así que recién en siglo XX, el aborto fue legalizado en la Unión Soviética bajo la dictadura de Lenin y en la década del 40 y del 50 le siguieron Japón, Canadá, Suecia y varios países de Europa oriental dominados por el marxismo; luego en los años 60 y 70, en plena “revolución sexual”, tanto en los EE.UU. como en la mayoría de los países de Europa occidental, fueron abiertas las puertas al aborto legal o a su despenalización.
Es increíble que en pleno siglo XXI, cuando se reclaman los “derechos humanos” universalmente, se levanten legisladores liberales del mundo quienes con su equivocado progresismo obedecen a las demandas de las organizaciones internacionales a fin de controlar el crecimiento demográfico. Ellos no trepidan en el exterminio del más indefenso de los seres humanos, el no nacido.
El aborto es la más odiosa de las discriminaciones contra un ser humano en su fase pre-natal. A ellos, no les basta la despenalización en algunas causas, sino que hoy promueven el aborto libre. Esto es tan aberrante, como dicen otros y me uno a ellos: “El actual vientre de Moloch es el propio seno materno de la madre que aborta y los sacerdotes son aquellos que sin escrúpulos lo legalizan y/o lo practican”. Oh Dios ayúdanos, ven pronto por tu Iglesia. Amén.

Volver a opinión

Comentarios