El Nobel para Trump?

14 Mayo 2018   1284   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Muchos lo dicen bromeando con un tono irónico y hasta un tanto sarcástico. Pero otros, al contrario, pareciera que lo piden en serio. De hecho, el Presidente norteamericano actual ha sido propuesto ya tres veces. La última de estas propuestas la hizo el Presidente de Corea del Sur, que sin duda sabe mucho más que nosotros sobre el proceso mediante el que su colega norteamericano ha logrado que el líder norcoreano Kim Jong-un se siente en torno a la mesa de negociación, en vez de seguir ante el tablero de lanzamiento de misiles.
¿Qué se requiere para hacerse acreedor al Premio Nobel de la Paz?
Primero que todo, haber contribuido en favor de la fraternidad de las naciones, haber trabajado efectivamente en pro de la paz en el mundo, sea interviniendo directa o indirectamente en el término de conflictos, sea impulsando o propiciando iniciativas que favorezcan la paz. También se ha otorgado este Premio a quienes son testimonios vivos de la lucha pacífica en contra de la violencia que afecta a extensas zonas del mundo. Por último, también es un criterio para la adjudicación, haber tenido el coraje de cambiar y devolverse de las sendas de la violencia y de la guerra, haciendo de la paz su nueva bandera de lucha.
Si todo sale bien en la cita que reunirá, por primera vez tras 70 años, a los líderes norteamericano y norcoreano, y con ello se logra de manera efectiva que Corea del Norte abandone su opción nuclear y desmantele sus instalaciones, ¿no sería eso una genuina contribución a la paz? Si se logra desactivar ese verdadero polvorín nuclear por allá por el paralelo 38° norte, Trump logrará, fanfarronadas mediante, lo que Obama y su lenguaje políticamente correcto no consiguió: asegurar la paz en una zona en que la guerra era una opción probable.
Y a propósito de Obama, ¿recuerda el Lector que a ese Mandatario le concedieron el Nobel apenas asumió? En aquella ocasión la Academia sueca, seguramente impresionada con la llegada a la Casa Blanca del primer afroamericano en la historia, le confirió el galardón como un premio a futuro, una suerte de voto de confianza por los logros que, estaban convencidos, Obama alcanzaría en su mandato.
Y, entre ellos, probablemente estaría conseguir que el mundo fuera un lugar más pacífico y seguro. Pero, hoy lo sabemos, eso no ocurrió. Ni se logró la anhelada paz mundial, ni el mundo se hizo más seguro. Pero Obama, con sus buenos modos y su discurso inclusivo, ya había obtenido, por adelantado, el Premio Nobel de la Paz, al que hoy postula, con poca modestia Donald Trump.
En esto de los galardones y las premiaciones se comete, muy a menudo, graves injusticias. Y se reconoce a quienes no lo merecen, se omite a quienes sobradamente debieran haber sido reconocidos, y se adapta los criterios según la contingencia o los intereses de quienes conceden el galardón.
Por eso, si se llegará a conceder el mentado premio a Trump, ello no sería más escandaloso, injusto o inmerecido, que el dado a Obama por adelantado, y el haberlo negado tres veces a Mahatma Gandhi.