El nuevo Presidente de Colombia

25 Junio 2018   889   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

 

El 17 de junio recién pasado Colombia decidió, en unas históricas elecciones, que el candidato del Partido Centro Democrático, Iván Duque, sea el nuevo Presidente de ese país, con una votación del 54.7%, frente a su rival, el izquierdista Petro, que obtuvo sólo un 41%. En sus inicios, Duque era uno más de los cinco precandidatos del Centro Democrático, partrido que lidera el ex presidente Álvaro Uribe. Tras una serie de obstáculos internos que debió superar con singular tino, Duque de convirtió en candidato de la coalición de centro-derecha que le llevó finalmente al triunfo.
El programa que Duque ofreció a la ciudadanía, y que esta finalmente apoyó, puede resumirse en cinco temas: Primero, y lo que ha causado más expectativas, propone modificar los acuerdos de paz firmados por el todavía Presidente José Manuel Santos, con las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC), especialmente en temas relativos a la eventual participación política de los ex guerrilleros. En segundo lugar, Duque se apronta a mejorar las cifras de crecimiento económico de su país aplicando medidas de carácter neoliberal, que procuren reducir el tamaño del Estado. En tercer lugar, pretende aplicar políticas de mano dura en seguridad y un mayor acercamiento con Estados Unidos para combatir el endémico crimen organizado, los cultivos de droga y el narcotráfico. Además, en cuarto lugar, el nuevo Presidente colombiano buscará practicar una profunda reforma a la justicia y a las instituciones políticas, especialmente con el fin de asegurar una mayor consolidación democrática. Por último, un rasgo especialmente interesante de su propuesta política es la defensa conservadora de los valores tradicionales de la sociedad colombiana, en medio de un contexto latinoamericano pleno de iniciativas liberales. Este último aspecto programático del nuevo Presidente, su acento conservador, guarda especial relación con una sociedad como la colombiana que ha sido históricamente más inclinada hacia la derecha.
En el plano internacional, Duque habrá de fortalecer la relación del país con sus pares regionales, la Argentina de Mauricio Macri y el Chile de Sebastián Piñera, los que constituyen actores y tiempos oportunos para una sinergia del retorno de la derecha en Sudamérica. A lo anterior, se le suma la necesidad de relevar el rol que Colombia ha desempeñado en la Alianza del Pacífico, con el ánimo de estimular sus exportaciones y fortalecer la unidad del bloque. Además, se debe considerar que el nuevo Mandatario habrá de enfrentar un verdadero laberinto con sus vecinos próximos. Por un lado, una Venezuela que día tras día se desmorona y cuya diáspora ha generado xenofobia en algunas zonas de Colombia, que se ven afectadas por la mano de obra barata y la delincuencia. Duque deberá hacer equilibrio entre la protección a los migrantes y los reclamos de ciudadanos afectados por este fenómeno al que nunca se habían enfrentado. Por otra parte, los recientes hechos en la frontera con Ecuador (el asesinato de periodistas), complican el panorama de cooperación binacional; Duque sabe que se requiere el apoyo de Quito para que la frontera no se convierta en un santuario para las disidencias de las FARC, y se llene de pequeños cárteles de droga.
Así, el nuevo Mandatario de derecha que, a partir de agosto, se agrega a los mencionados Piñera y Macri, deberá esforzarse mucho si es que quiere, al igual que sus colegas, hacer de Colombia una democracia sólida y una sociedad desarrollada que se inserte plenamente en el siglo XXI.