Miércoles, 19 de Septiembre de 2018
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Opinión

El protagonismo de Raúl

Abraham Santibáñez

Premio Nacional de Periodismo

El 26 de junio de 1958, en un gesto que estuvo a punto de provocar la intervención armada de Estados Unidos, las fuerzas de Raúl Castro secuestraron a 47 norteamericanos y algunos canadienses, incluyendo a 27 marines que habían salido a hacer turismo cerca de Guantánamo. El 30, el embajador norteamericano en La Habana, Earl T. Smith, recibió una carta del propio Raúl Castro en que lo conminaba a cumplir una serie de condiciones antes de liberar a los rehenes.

En Washington, el Departamento de Estado evaluó el envío de tropas a Cuba, pero según comenta el escritor inglés Hugh Thomas, decidió que si bien sería fácil entrar, no sería lo mismo la salida. Para sorpresa de muchos, los prisioneros fueron liberados el 26 de julio sin que los rebeldes obtuvieran ninguna concesión. La conclusión generalizada fue que Fidel Castro había intervenido para evitar males mayores. También hubo consenso en que Raúl era de los dos hermanos el más extremista enemigo de los Estados Unidos.

Raúl Castro se destacaba entre los “barbudos” como llamó la prensa internacional a las fuerzas de Fidel Castro. Barbilampiño, se veía mucho más joven que su corpulento hermano mayor. No faltaron los rumores de que era “gay”. Nunca fue muy locuaz, aunque estuvo a la par de los héroes más conocidos de la revolución: Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos.

Una biografía oficial asegura que, “como combatiente del Ejército Rebelde, tomó parte en la campaña de Sierra Maestra. En febrero de 1958 se le asignó la misión de cruzar la antigua provincia de Oriente, liderando una columna de guerrilleros, para abrir el Segundo Frente Oriental "Frank País" (en honor a un líder de la clandestinidad asesinado por las fuerzas batistianas en la ciudad de Santiago de Cuba) hacia el noreste. En ese frente, Raúl organizó y estructuró un verdadero gobierno en los territorios liberados, creando incluso la Fuerza Aérea Rebelde, y las primeras instituciones de inteligencia y policía de los revolucionarios, además de departamentos de sanidad y educación”.

Años antes, en una acción paralela al famoso asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, Raúl tuvo éxito. Ello no impidió, sin embargo, que debiera retirarse ante el fracaso del ataque principal.

Desde la huida de Fulgencio Batista, el Año Nuevo de 1959, y la instalación del régimen de Fidel Castro una semana más tarde, los hermanos Fidel y Raúl han gobernado ininterrumpidamente. No han faltado los problemas pero el apoyo de la antigua Unión Soviética y de Alemania Oriental, les permitió sobrevivir a cualquier intento de invasión desde el fracaso del desembarco  en Bahía Cochinos, en 1961.

Nada, sin embargo, permitía anticipar que quien celebrara la paz entre Washington y La Habana sería Raúl Castro.

Es que la historia no siempre se escribe de manera previsible.

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