El riesgo de las redes sociales

22 Mayo 2018   1301   Opinión   Abraham Santibáñez
Columnista Diario El Centro Abraham Santibáñez
Abraham Santibáñez

Secretario General Instituto de Chile

Cuando la directiva del Instituto de Chile le pidió al ex presidente, Ricardo Lagos, que inaugurara el año académico 2018, surgió con fuerza la reflexión acerca del impacto de las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana. En concordancia, se acordó en definitiva que abordara en su charla, en días de crisis en el mundo entero y de conmoción profunda en la Iglesia Católica chilena, un tema de plena actualidad. Como título se escogió una inquietante pregunta: ¿Sobrevivirá la democracia a las redes sociales y al nuevo “orden” internacional?
A partir de este enfoque, cabría pensar que la charla -realizada el jueves pasado en la sede del Instituto- se iniciaría con una alusión directa a Internet y las redes sociales.
No fue así, sin embargo.
Lagos prefirió remontarme a más de 500 años atrás, cuando Gutenberg puso en marcha la primera imprenta. Ese fue, recordó, el comienzo de una profunda revolución del conocimiento. La imprenta permitió que millones de personas pudieran leer la biblia y millones, en los años siguientes, conocieran el desarrollo del pensamiento democrático. Las ideas de la Revolución Francesa, de Rousseau, Montesquieu y Voltaire, se divulgaron ampliamente a través de los primeros medios de comunicación, los diarios impresos.
Resaltó en su charla el ex presidente, que este proceso tardó años en expandirse por el mundo, incluso después que se multiplicó la velocidad de las prensas gracias al vapor y a la electricidad.
Ahora en cambio, subrayó, la velocidad de la comunicación ha cambiado vertiginosamente: en alas de Inernet, Facebook se popularizó en menos de cuatro años y “angry birds”, una aplicación que usan con entusiasmo niños y jóvenes, llegó a tener 50 millones de suscriptores en quince días. El planeta se achica.
Esta revolución de las comunicaciones, agregó, implica el salto de una tecnología vertical a una horizontal. Ahora los ciudadanos pueden replicar de inmediato a quien habla en radio, TV o redes sociales. Se transforma el mercado laboral. Las redes sociales cambian el cuadro económico. Hoy estamos todos conectados y podemos tener respuestas inmediatas a lo que se dice o comenta. “El ciudadano exige más participación que en el pasado”, dijo.
En buenas cuentas, dijo el ex presidente, la globalización tiene ganadores y perdedores. En consecuencia, concluyó, se necesita una nueva política económica para abordar esos cambios: la indignación contra el orden establecido. Se vive, como acaba de señalar Juan Luis Cebrián, un generalizado desorden mundial.