El slogan “no al lucro”

09 Abril 2018   1208   Opinión   Ricardo Retamal Ortiz
Columnista Diario El Centro
Ricardo Retamal Ortiz

Abogado Magíster de la UC

Desde el año 2006 que este slogan nos acompaña como parte de un debate público de nuestra sociedad. Sin una formulación muy precisa pero bastante entusiasta, en especial entre las nuevas generaciones, se predica con fuerza No al lucro en la educación, en las pensiones, en la salud.
En la educación, el slogan de No al lucro provocó en el año 2009 que la casta política se uniera y alzara sus manos en La Moneda en señal de unidad legislativa en contra de esta supuesta lacra social.
Las marchas de los estudiantes continuaron, y con la promesa de No al lucro, ascendió a la Presidencia Michelle Bachelet, cuyo gobierno impulsó una profunda reforma escolar, reprimiendo supuestamente el lucro, y propendiendo al fortalecimiento de la educación pública.
Creo que a este asunto de No al lucro hay que darle una formulación más precisa y no tan vaga, como hasta ahora ha sucedido. En efecto, este slogan es lo más parecido a una frase publicitaria.
Sirve para marchar, para generar una identidad, pero no para regular. Y ese ha sido el pecado de las autoridades desde el 2009 hasta ahora.
En Chile, en materia educacional, se ha optado por concretar el slogan No al lucro a través de la forma de las entidades receptoras de recursos públicos, obligando a que funcionen como personas jurídicas sin fines de lucro, como si dicha herramienta asegurara la concreción de este difuso clamor.
Pues bien, sucede que desde 1981 existe esta formulación en el ámbito de las universidades privadas, por lo que sin recurrir a mucho análisis técnico es más o menos evidente que no ha servido de mucho para reprimir la obtención de utilidades en el ámbito educativo, considerando que casi 40 años después la discusión subsiste.
En este contexto, considero agotado el slogan No al lucro. Hay que trascender desde una demanda con origen estomacal, hacia un análisis más sesudo, que efectúe las necesarias distinciones fundamentales en lo educacional.
Algunos ejemplos: en el nivel escolar, primero sacar del sistema a quienes no exhiban mínimos rendimientos académicos fijados por el Estado como una necesidad de resguardar la dignidad y la igualdad de oportunidades en favor de nuestros niños y adolescentes, salvaguardando la inclusión, aunque sus sostenedores estén organizados como entidades sin fines de lucro. Por esos objetivos yo marcharía.