Martes, 20 de Noviembre de 2018
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Opinión

El valor de la educación rural

Isidora Recart H.

Gerente Fundación Educacional Arauco

“El futuro de los niños es siempre hoy.  Mañana será tarde”, dijo nuestra Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral, quien nació en Vicuña un 7 de abril de 1889 y que dedicó gran parte de su vida a ser maestra rural. En su honor, hoy conmemoramos el Día de la Educación Rural en nuestro país.

Hoy, seguramente, habrá muchos profesores y escuelas, -a lo largo de todo el territorio nacional-, celebrando este día. Según datos del Mineduc (2014), casi el 60% de las escuelas municipales que entregan educación básica, son rurales. Es decir, en Chile existen alrededor de 2.800 escuelas rurales municipales y más de 152.000 niños y jóvenes que asisten a estos establecimientos.

 La educación rural se caracteriza por tener distintas realidades. Existen escuelas tradicionales y multigrado, donde un profesor tiene que trabajar con niños de más de un curso en la misma sala; escuelas uni, bi, tri o cuatri docentes, para hacer clases a niños de 1° a 6° año básico. Todas comparten algún grado de aislamiento o distancia de los centros urbanos y más de alguna dificultad para acceder a servicios o apoyos. Sin embargo, es en estas escuelas donde la comunidad se reúne, aprende y hace familia.

En nuestros 26 años de trayectoria acompañando y fortaleciendo la labor docente, hemos tenido el privilegio de conocer más de 500 escuelas y trabajar con cerca de 5.100 profesores de muchas escuelas rurales de las regiones de Maule, Bío Bío y Los Ríos. En estos años hemos aprendido lo valiosa, compleja y necesaria que es la educación rural en  Chile. Es en estas escuelas donde hemos visto cómo se generan oportunidades, se abren puertas y se construyen puentes que pueden cambiar expectativas y el  futuro de muchos niños. Es en estas escuelas donde se “hace patria” y son los profesores el máximo referente para los niños y jóvenes que ahí se educan.

También hemos sido testigos de cómo la educación rural ha tenido que ser innovadora para abordar muchos temas que hoy se quieren instalar a nivel país. Estas escuelas han sido pioneras en incorporar la cultura local a la enseñanza, en realizar integración en el aula al manejar diversidad de contenidos y capacidades, en promover el trabajo con mayor autonomía en sus alumnos. Ellas, nos han enseñado la importancia de trabajar con la comunidad e integrar a ésta en el proceso enseñanza-aprendizaje, el valor del trabajo colaborativo, estableciendo redes y creando comunidades de aprendizaje a través de los microcentros.

 En la educación rural de Chile, existen experiencias exitosas y buenas prácticas de las que debemos aprender para seguir apoyando y fortaleciendo su importante rol. Es en estas realidades donde hemos constatado cómo los profesores pueden transformar la vida de muchos niños. Sin embargo, son muchos los desafíos que aún quedan por delante, especialmente para quienes trabajamos en el ámbito educativo y que estamos llamados a brindar un apoyo permanente que responda a los requerimientos y necesidades de estas escuelas.

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