Lunes, 18 de Diciembre de 2017
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Opinión

Elecciones y desafíos

Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Las elecciones que efectuaremos en dos semanas ofrecen la oportunidad de decidir no sólo entre dos candidaturas, tan disímiles y con proyectos tan diversos, sino que, además, en el proceso electoral mismo habrá una serie de otras opciones que serán definidas por los millones de electores que ese domingo concurran a las mesas. Y por los que no vayan también. Esto último cobrará especial relevancia si es que, como se teme, la abstención se mantiene en los niveles que ya pudimos observar en la municipal del año pasado, o en la primera vuelta del presente, por encima del 50%. ¿Cómo hará el próximo Mandatario para fundamentar y respaldar sus iniciativas y propuestas, votado por menos de la mitad de los que pudieron hacerlo?
No obstante, ese no es el único desafío que los comicios del domingo 17 nos plantea. Hay varios más.
La redefinición del centro político, por ejemplo, es un desafío de urgente esclarecimiento. Si es cierto que la Democracia Cristiana comenzó su lenta y dramática despedida, ¿quién ocupará su lugar en el espectro político? Los empeños de las tiendas políticas nuevas, tales como Amplitud y Ciudadanos que pretendían llenar el vacío que vislumbraron, no han logrado, al menos esta vez, erigirse como herederos de un pensamiento político moderado, equidistante de la izquierda y la derecha. Y por otra parte, el franco corrimiento hacia la izquierda, observado con nitidez en radicales y pepedés, deja el espacio central vacío y a la espera de un titular.
Por otra parte, el nuevo sistema electoral, visto como el remedio a todos los males provocados por el vilipendiado binominal, no ha sido ni por asomo la panacea anunciada. De hecho las desproporciones, los desequilibrios y las disparidades han sido mayores y peores que antes. El desafío, en este caso, es corregir la enmendadura, por poco serio que parezca.
Al mismo tiempo, los nuevos actores políticos, sea el Frente Amplio, sea la importante cuota de figuras jóvenes que integrarán el Congreso o sea la mayor proporción de mujeres, fruto de la norma de cuotas impuesta a las candidaturas, estarán, desde marzo, en el escrutinio público. El Frente Amplio, cuyo nombre no podría estar mejor puesto a la hora de definir un conglomerado de más de una decena de colectivos de la nueva izquierda, habrá de satisfacer las expectativas y las varas que sus electores le han impuesto. Y no será tarea fácil. Como tampoco la tendrán los nuevos diputados, de escasos años y experiencia, que se exponen a caer en las mismas prácticas y artificios que tanto criticaron, de lo cual ya tuvimos un adelanto a propósito de la candidatura de Mayol. Por último, las nuevas parlamentarias, presidentas de Partidos y demás mujeres hoy partícipes de la política, habrán de demostrar que su ascenso nada tiene que ver con discriminación positiva o privilegios especiales, sino más bien capacidades y manejo político.
Las definiciones electorales de este 2017 no se agotarán en nuevos parlamentarios, Cores o Presidente: también serán recordadas como un momento de definiciones ciudadanas que gravitarán fuertemente en el devenir político nacional de los próximos años.

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