Lunes, 21 de Mayo de 2018
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Opinión

Empresas Chilenas: caricaturas, críticas y desafíos

Bernardo Larraín

Presidente de Sofofa

En la época de la posverdad hay caricaturas que, de tanto repetirse, empiezan a instalarse como hechos indubitables, como la idea de que las empresas chilenas son “extractivistas (sic), anticuadas y rentistas”.
Una aerolínea, una viña y un productor de berries chilenos están entre los mayores del mundo en sus respectivas industrias. Son ingeniería y constructoras chilenas las que han permitido el desarrollo de infraestructura de punta para enfrentar terremotos. Son empresas chilenas las mejor preparadas para responder a la demanda por cobre y litio que requiere la electro-movilidad y el almacenaje de energía. Son chilenas también las empresas más competitivas a nivel mundial en celulosa y madera; o las que han liderado el retail en Latinoamérica, compitiendo incluso con el todopoderoso Amazon.
Los caricaturistas menosprecian estos logros argumentando que se deberían a la gratuita disposición de recursos naturales y el pago de bajos sueldos. Subestiman que para transformar los recursos naturales se requiere de empresas que tomen riesgos e innoven. Ignoran que solo tres países de Latinoamérica tienen salarios mínimos superiores al que se paga en Chile, y que este es poco representativo en las grandes empresas. Algunos afirman que la empresa chilena habría crecido en base a colusiones, abusos e influencia indebida en la política. Pero exagerar las imperfecciones propias de todo mercado como si fueran la regla general, y contrastarlo con un Estado tan idealizado como utópico, es derechamente mala fe.
A diferencia de la caricatura, la crítica ayuda a identificar y enfrentar desafíos pendientes, como son aumentar la inversión en I+D+i y el valor agregado de nuestras exportaciones, en los que el sector privado tiene un rol fundamental.
Debemos dejar de lado los voluntarismos, nostalgias y caricaturas. Los tiempos actuales no están para ministerios de planificación que proyectan matrices productivas o tecnologías ganadoras con recursos públicos. Sí están para un gobierno que articule a los mundos clave para enfrentar estos desafíos: el académico, el científico, el empresarial y el público. También están para desafiarnos como empresas a conectarnos de mejor forma con lo que está pasando fuera del perímetro de nuestras industrias a través, por ejemplo, de plataformas de innovación abierta.

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