Viernes, 19 de Abril de 2019

Opinión

En defensa de su isla

Abraham Santibáñez

Secretario General Instituto de Chile

En el cable se repite con frecuencia una película dedicada a Sir Winston Churchill. “The Darkest Hour”, símbolo de la homérica lucha de los ingleses contra Hitler en 1940, la hora más sombría como dice el título. Como no es la única producción en torno a las penurias de Gran Bretaña, hay quienes creen que es una manera de rescatar su vocación de isleños en duda por el Brexit. En la misma línea estaría “El Discurso del Rey”, filme de 2010, que narra los esfuerzos del rey Jorge VI por vencer su tartamudez. Socios políticos por obra y gracias de las circunstancias, el Rey y el primer Ministro, fueron fuente de inspiración de sus compatriotas en momentos desesperados.

Hay más películas de la misma época, todas las cuales transitan por el borde de la cornisa entre la realidad y la ficción. La más romántica de todas es “Noche Real, basada en una salida de incógnito de las princesas Isabel y Margarita en la noche del triunfo de los aliados en Europa, el 8 de mayo de 1945. Se mezclaron con las manifestaciones de júbilo callejero, bailaron, celebraron en el hotel Ritz, y estaban en las afueras del palacio de Buckingham cuando su padre se asomó al balcón para saludar a la multitud “Aparentemente nadie las reconoció, contó el director del filme, Julian Jarrold y a eso de las tres de la mañana regresaron al palacio”. Aunque no se sabe lo que pasó entre medio, hay material para una historia con un halo romántico, que refuerza el mensaje de un país decidido a resistir a todo precio.
Entre el discurso del Rey en el momento en que se declaró la guerra y la escapada de las princesas, Gran Bretaña sufrió devastadores bombardeos aéreos y las “bombas voladoras”, las V-1 y V-2. Gran Bretaña quedó aislada por la flota alemana y vivió bajo la amenaza constante de una invasión a través del Canal de la Mancha. El acorralamiento de sus tropas en Dunquerque, que también ha sido objeto de recreaciones cinematográficas, marcó un punto crítico en el comienzo mismo del conflicto. Lo que se podría llamar la “tesis” de la época, la resumió Churchill en el discurso conocido como “on the beaches”. Dijo en su parte medular.
“Aunque grandes territorios de Europa y muchos viejos estados han caído o pueden caer bajo el control de la Gestapo y el odioso aparato del régimen nazi, nosotros no flaquearemos. Resistiremos hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera sea el costo. Lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, no nos rendiremos jamás y si, lo que creo que no sucederá, en algún momento la isla o una parte importante de ella fueran sometidas, entonces nuestro imperio, al otro lado de los mares, armado y protegido por la flota británica, continuará la lucha hasta que, en el bien tiempo de Dios, el Nuevo Mundo, con toda su fuerza y poderío, venga en nuestro rescate”.
“La hora más oscura” no es un documental. Pero retrata un momento crucial de la historia de Gran Bretaña que ahora muchos añoran con nostalgia en medio de los titubeos de la salida de la Unión Europea.
Por algo un crítico inglés la calificó en su estreno como “una oda al Brexit”.

 

Volver a opinión