¿Era necesario?

10 Septiembre   571   Opinión   José Luis Craig Meneses
Columnista Diario El Centro
José Luis Craig Meneses

Abogado, Magister en Criminología y Justicia Penal Defensor Regional de Maule.

La semana recién pasada fue noticia de primera plana la detención de 37 personas en un tremendo y llamativo operativo llevado adelante por el Ministerio Público de Talca y la BRIDEC de la PDI.

 

Los delitos que se imputaron a al menos 35 de ellos, todos defendidos por la Defensoría Penal Pública, fueron básicamente la obtención fraudulenta de licencias de conducir en el Municipio de Pencahue.


A ninguno de los 35 señalados se les pidió prisión preventiva, tan sólo a 4 de ellos se les pidieron cautelares menos intensas del artículo 155 del Código Procesal Penal (firma y arraigo), por lo anterior, a 31 de ellos sólo se les citó a una próxima audiencia para suspenderles el procedimiento, pues todos ellos no tienen antecedentes penales anteriores de ninguna especie. La gran mayoría de ellos ya habían declarado en la investigación previa y desformalizada que llevaba adelante de hace meses la PDI por orden de la fiscal a cargo.


Es más, al menos 9 de ellos, el día en que fueron detenidos se les comunica tal medida en el propio cuartel policial, lugar al que habían llegado voluntariamente ante la citación previa de la policía. Lo más probable entonces es que 35 de 38 personas terminen sin condena por estos hechos, que nadie niega, que podrían ser un delito, pero es innegable que la propia ley no contempla una pena muy alta para él.


Dado todo lo anterior, surge natural la pregunta: ¿era necesario detenerlos/as a todos/as? Parece ser que esta forma de operar, a la luz de los antecedentes que existen ahora, fue algo exagerado. Y lo es, porque con la libertad de las personas, que todos tenemos reconocida en la Constitución Política, se debe actuar con cuidado y restrictivamente.


Pero, lo que ocurrió precisamente en este caso, fue todo lo contrario, ya que se prefirió mandar al calabozo de un cuartel policial, de por sí pequeños y en condiciones justas para la dignidad de las personas, lo cual se ve acentuado por la masividad de los detenidos, puesto que no están construidos para muchas personas, por toda una noche, con los riesgos que ello encierra, sabiendo de antemano que muy probablemente estas personas llegarían, voluntariamente, a una citación a formalizarlos (as), en atención a que ya habían confesado el delito, que tal delito, en el evento de existir tiene pena mediana a baja, que más aun, todos y todas, las defendidos (as) por la Defensoría no tienen condenas anteriores y tienen domicilio conocido.


Espero que esta manera de actuar, más efectista que efectiva, y a todas luces poco prudente en torno a la protección de la libertad de las personas, no se transforme en una constante, ya que debemos recordar que la detención es una medida cautelar, como todas, excepcional, reservada fundamentalmente para casos de flagrancia real, no ficta, y que la regla general en materia de investigación y luego formalización de delitos, es la citación a la audiencia de rigor, salvo que existan antecedentes graves que hagan presumir que el imputado o imputada intentará eludir la acción de la justicia.