Es mi jardín

09 Febrero   344   Opinión   Rodolfo Schmal S.
Columnista Diario El Centro Rodolfo Schmal S.
Rodolfo Schmal S.

En estos días, el presidente nacional de una distribuidora de combustibles disfrutaba de sus vacaciones en su propiedad localizada en el sur de Chile, cuando con gran sorpresa observa que tres mujeres retozaban con toda soltura a orillas del lago Ranco en lo que considera su propiedad. Sin mayor diplomacia las conmina a salir afirmando que “estoy con mi familia y con mis hijos, ¿ya? Y este jardín lo cuido yo, es mi jardín que deslinda con el lago Ranco. Si ustedes se quieren instalar allá donde revientan las olas, perfecto, se ponen ahí, pero es mi jardín”. Agregando “Esto es mi jardín, yo deslindo con el lago Ranco”.
La viralización de un video que muestra lo ocurrido ha permitido destapar una realidad muy propia de Chile en pleno siglo XXI: la prepotencia de no pocos de quienes conforman las élites, que nos hace rememorar la conducta de quienes eran patrones de fundo, así como de quienes ahora se creen los dueños del país.
En conocimiento de los hechos, el Ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, militante y exdiputado de la UDI, se apresuró a afirmar que “en Chile no existen las playas privadas”, una frase para el bronce que ilustra la disonancia existente entre la realidad que se vive a diario, y la legalidad imperante.
Según la información recabada la legalidad indica que los espacios públicos que rodean a los lagos, esto es, las playas, son aquellos limitados por los niveles de agua mínima y máxima, las que habitualmente se dan en verano e invierno respectivamente. Por tanto, toda propiedad privada limita con el nivel más alto de las aguas, lo que significaría que cuando esta es alcanzada, no hay playa pública. Sí la habría cuando el nivel del agua está al mínimo. Una definición bien sui generis que dudo exista en algún otro país del mundo. Pero como bien sabemos, en Chile todo es posible, mal que mal, somos únicos.
En consecuencia, las investigaciones en curso apuntan a determinar si las tres mujeres se encontraban dentro de los límites señalados. El gobierno, con buen olfato político, al observar el revuelo generado en las redes sociales, ha afirmado que las mujeres habrían estado en un espacio público. Habrá que ver cómo reacciona el involucrado, un abogado, quien muy probablemente se desista de recurrir a la sacrosanta justicia, para que el público no siga festinando con él. Mal que mal para este domingo ya habría más de 8.000 inscritos para una parrillada en la playa ahora denominada Es mi jardín.
Lo expuesto es ilustrativo del clima dominante, la tendencia hacia la privatización de los recursos públicos y la correspondiente resistencia. Fenómeno similar se está observando en torno a los derechos de agua.
Mientras el sur se incendia y el norte se inunda, desde el gobierno nos distraen y entretienen con la crisis de Venezuela, exigiéndosenos que tomemos partido por Maduro o Guaidó. Por mi parte, no estoy con ninguno de los dos. ¿Por qué? Bueno, eso ya es para otra columna, al igual que las consecuencias del cambio climático del que Trump se ríe y nosotros sufrimos.