Estatuto laboral para jóvenes

27 Julio 2018   1033   Opinión   Paulina Campos Andaur
Columnista Diario El Centro
Paulina Campos Andaur

Académica Investigadora

En las últimas semanas, diversos actores han manifestado su posición en torno a la aprobación en el Congreso de la Ley de Estatuto Laboral para Jóvenes. Opiniones que en reiteradas ocasiones develan escaso conocimiento del mercado de trabajo y el impacto que ocasionan medidas de este tipo en el bienestar de la población.
Este nuevo marco normativo, que afectará positivamente la inserción laboral de jóvenes muestra sin duda alguna ciertas debilidades en torno a promover la precarización (pérdida de indemnización laboral al cumplir 29 años, descanso dominical y fuero maternal).
También es importante relevar que motivará la contratación de jóvenes en jornada parcial, incorporando eso sí flexibilidad laboral, factor que según el análisis empírico provoca un aumento de empleo no calificado o precario. En el caso de la aplicación de esta normativa, su incidencia sobre el empleo de otros grupos de población es de baja envergadura, toda vez que se aplique para personas que busquen empleo a jornada parcial, opción casi exclusiva de la población joven.
Si se considera que un 57,1% de los jóvenes entre 15 y 19 años de la Región del Maule trabaja informalmente, para ellos un contrato de trabajo que formalice este empleo siempre representará una buena noticia, independiente de las condiciones propuestas en ese contrato.
Dicha formalización posiciona un vínculo laboral, necesario, que potencia el desarrollo de competencias laborales y una trayectoria que iniciada prematuramente de manera formal, contribuirá a mejores y mayores oportunidades profesionales futuras.
Junto a la implementación de este tipo de marcos normativos, con el objeto de salvaguardar la calidad del empleo y trayectorias laborales de los jóvenes de la región del Maule, se debieran asumir otros desafíos más relevantes: el mejoramiento de la calidad de la educación técnico profesional, construcción y articulación de redes relacionales entre jóvenes y empleadores (fundamentalmente para jóvenes con capacidades diferentes y/o habitantes de sectores rurales que llegan al 33% de los jóvenes de la región del Maule), promover la innovación y el emprendimiento y desarrollar medidas para evitar la migración de jóvenes profesionales formados en la región, que permitan mejorar la calidad del capital humano regional, sus niveles de productividad y tipos de empleos.
Finalmente, lo que es importante subrayar es que la implementación de esta medida es una política activa, que busca mejorar la inserción laboral y formalización del empleo en los jóvenes. Sin embargo, en la región del Maule se necesita poner énfasis a los requerimientos específicos que presenta esta población para asegurar trayectorias laborales de calidad, que les aseguren a estos jóvenes un mayor bienestar y de esta forma superar limitaciones educativas y laborales arrastradas de generación en generación por sus padres o abuelos.