Domingo, 23 de Septiembre de 2018
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Opinión

Evitar el abuso escolar

Ricardo Retamal Ortiz

Abogado Magíster de la UC

De un quince a un veinte por ciento del total de la matrícula escolar del país, esto es, casi un millón de alumnos y alumnas, menores de edad, estudian en comunidades de colegios católicos. Si Usted pertenece como apoderado a este grupo, si le ha confiado la enseñanza de sus hijos a sacerdotes y religiosos, no obstante la advertencia pública efectuada por el Papa respecto de la cultura del abuso en la Iglesia Chilena, debiera considerar también las siguientes recomendaciones para prevenir que sus hijos sufran de abusos.
En el caso que estemos en presencia de un pederasta, este agresor buscará posicionarse en todas aquellas actividades escolares y religiosas que le procuren cercanía y confianza entre los menores, hasta encontrar víctimas que exhiban algún grado de descuido o abandono de parte de sus padres o tutores.
La preparación para el sacramento de la primera comunión o de la confirmación constituye una inmejorable oportunidad para encuentros privados entre eventuales agresores y sus víctimas. Lo mismo puede decirse respecto de otras actividades en que el sacerdote o religioso pudiere erigirse como responsable del cuidado de los menores, como es el caso de comunidades pastorales y de ayuda social, que demandan traslados y visitas a poblaciones, hogares de ancianos, procesiones hasta santuarios, etc.
Un aspecto clave es la extensión del tiempo en que los menores se encontrarán a disposición de su posible agresor.
Si un sacerdote o religioso se encuentra a cargo de una academia, esto puede servir de indicio de que un pederasta está buscando la instancia que le brinde acercamiento al menor. Qué decir si intenta compartir duchas y camarines con los menores, antes, durante o después de la actividad, como si fuera uno más del grupo de alumnos.
Posiblemente estas sugerencias puedan servir como alertas mínimas preventivas, considerando que buena parte del día nuestros hijos se encuentran bajo el cuidado de una entidad, de un grupo de personas que trabajan en un colegio, pero no bajo la responsabilidad directa de una persona determinada.
Hay que estar atentos, pero no caer en una caza de brujas, suponiendo que en todos los colegios católicos se cometen abusos sexuales. No es así. Existe una larga tradición de comunidades donde las cosas se hacen bien.

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