Expectativas, desafíos y oportunidades

12 Marzo 2018   1156   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

El segundo mandato que el Presidente Piñera inició ayer, comienza de manera muy similar al otro, aquel de 2010.
En aquella oportunidad, la planificación que rigurosamente había diseñado junto a su equipo, hubo de ser modificada a última hora por el terremoto. La catástrofe exigió del Mandatario y de todo su equipo respuestas inmediatas, oportunas y eficientes a las múltiples secuelas dejadas por el sismo. Aquel mandato debía satisfacer las enormes expectativas con que los chilenos esperaban al nuevo gobierno. A esa administración, no a la saliente, se le exigiría esas prontas respuestas. Y muchas de aquellas expectativas se transformaron en verdaderos desafíos, cuando se constató las deficiencias del sistema de emergencia, las capacidades limitadas de los organismos técnicos o la escasez de recursos para todo eso. Las muchas expectativas fueron el principal desafío. Pero, como sólo saben hacer los grandes líderes, Piñera logró convertir esos desafíos en grandes oportunidades. De una mejor planificación urbana, de una reestructuración de los organismos técnicos, de un impulso a nuevos emprendimientos y, en suma, de una ocasión provechosa para el desarrollo y el progreso del país.
Aquel primer mandato, entonces, partió con una ciudadanía expectante, una naturaleza desafiante y una administración que supo transformar todo eso en oportunidades.
Hoy, cuando acaba de regresar a La Moneda, el Presidente Piñera enfrenta, nuevamente, expectativas, desafíos y oportunidades.
Las expectativas son muy claras: su gobierno habrá de regresarnos a la senda del crecimiento, única base sobre la que Chile podrá avanzar hacia la mayor equidad social que anhelamos. La ciudadanía aspira a la inclusión, la nivelación y la integración, pero hacia arriba. Nunca más aquello de sacarle los patines a nadie. Nunca más la lógica de la destrucción y la retroexcavadora. De su gobierno se espera habilidad, eficiencia, buen manejo y probidad. Y todo eso constituye desafíos. Más aún si, como sabemos, el mandato es breve, los recursos disponibles son escasos y las urgencias son muchas.
Por eso, los millones de chilenos que le elegimos Presidente confiamos en que, otra vez, Piñera logre transformar estas nuevas expectativas y desafíos en oportunidades para alcanzar un mayor desarrollo, un mejor progreso y una verdadera equidad social. A la vez, esos mismos millones de chilenos, esperamos que los otros, aquellos que prefirieron otros candidatos y programas, se integren, colaboren y participen de la ingente misión que se viene por delante, consiguiendo dejar atrás la intolerancia, el sectarismo y la obcecación que hicieron de los últimos cuatro años un tiempo que nadie quisiera repetir.
Éxito, paciencia y energía para todos quienes, desde ahora, asumen la tarea de hacer de los desafíos, grandes oportunidades.