Fake news

07 Febrero   2630   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Sabemos que en todo momento y más aún en los tiempos actuales, la información es poder. Con ésta, bien se puede actuar de buena fe para hacer destacadas acciones por el prójimo, como también, falsear y desvirtuar su contenido para lisa y llanamente hacer daño. En relación a este último punto, sobre todo en lo vinculado a la falta de prudencia y responsabilidad en el espacio público para emitir determinados comentarios, opiniones u publicaciones, es que hemos conocido del surgimiento de las denominadas “fake news”, ese conjunto de noticias que, sin contar con bases fehacientes para ser publicadas al exterior, son rápida y torpemente difundidas en busca de titulares y mejores portadas. Era que no, y en etapa de plena posverdad, en donde decir algo polémico es más relevante que decir algo inteligente, esta naciente modalidad de escarnio público se toma día a día, la palestra de nuestra discusión política, arrastrándola a espirales muy poco deseados para un país como el nuestro que sueña en algún minuto, terminar por abandonar la desesperanza, caminando hacia el umbral del tan ansiado desarrollo.
En la actualidad resulta común la presencia de un boom de informaciones que sin estar dotadas de fuentes fidedignas son ampliamente difundidas por moros y cristianos, en una suerte de competición para determinar quién tuvo más comentarios de aprobación y rechazo en las redes sociales.
Cuando la conversación pública local y regional, parecen avanzar en un tono un tanto inadecuado, el llamado no es a otra cosa que no sea el de combatir todos estos tipos de mecanismos que solo ayudan al socavamiento de muchas de nuestras alicaídas instituciones, para así empezar a preocuparnos de lo importante y urgente, dejando así sin derecho a resurrección a todo aquello que simplemente no aporta en el objetivo final. Desafiar la mentira, la injuria, la calumnia y esa cultura del “miente, miente, que algo queda”, con nada más que la verdad.
La democracia debe cuidarse y protegerse de sus enemigos. Usted sabe a quiénes me refiero y ahora, y muy modestamente lo digo, usted sabe qué hacer.