Final Feliz (parte dos)

09 Abril   618   Opinión   José Luis Craig Meneses
Columnista Diario El Centro
José Luis Craig Meneses

Abogado, Magister en Criminología y Justicia Penal Defensor Regional de Maule.

La justicia juvenil, por más malas que buenas noticias, acostumbra a ser tema recurrente de los noticiarios, las columnas de opinión y las redes sociales. De hecho, fue tema majaderamente repetitivo en mis columnas del 2018, y, por lo visto, también lo será este 2019.
En plena confección de mi discurso de balance de gestión 2018, recordé las columnas del año pasado concernientes al cierre (por suerte temporal) de la sala especializada del Juzgado de Garantía de Talca. Por ello, volví a nuestra base de datos para contrastar el resultado, tras 4 meses de la reinstauración de esta sala, en relación a los adolescentes privados de libertad. Y me encontré con un segundo final feliz de esta historia. Si bien a cuatro meses del cierre de la sala especializada se había anotado un impactante aumento de adolescentes (de 8 a 18) privados de libertad, quise ver hoy, a cuatro meses de su vuelta, si la situación había cambiado o no, y me encontré con una grata sorpresa. Hoy contamos con tan sólo 8 internos adolescentes privados de libertad en toda la región, y tan sólo 5 de ellos son ingresos del Juzgado de Garantía de Talca. Maravillosa noticia que contrasta eso sí con un dato negativo. De 1.142 imputados adolescentes atendidos por la Defensoría Penal Pública el 2018, (otra vez baja su número) un total de 62 adolescentes fueron enviados a internación provisoria, mientras se resolvía su caso.
De esos 62, 43 casos terminaron en 2018, y sólo en 15, esto es en un 35 por ciento, se les aplicó una pena privativa de libertad total, esto es, internación en régimen cerrado con plan de intervención individual. Lo anterior implica que un alarmante 65 por ciento de los adolescentes que fueron enviados a prisión, en definitiva, fueron no sancionados, o sólo lo fueron a penas que se cumplen en libertad. Es decir, probablemente su prisión no era del todo necesaria.
Esto es preocupante, primeramente, por el alto contagio criminógeno que se produce en toda cárcel, y, en este caso, se expuso a estos muchachos, y, luego, se les dejó en libertad, pero muy probablemente el daño ya está hecho. En segundo término, la ley penal adolescente habla expresamente que la privación de libertad debe ser el último recurso. Ojalá esto no pase con esta prevalencia numérica este 2019.