Generación distribuida: Un modelo económico para las empresas

02 Marzo   373   Opinión   Horacio Melo
Columnista Diario El Centro Horacio Melo
Horacio Melo

Cofundador y Gerente General de Solarity

En los últimos años, las fuentes de Energía Renovables No Convencionales (ERNC) han ido confirmando su relevancia para el país. En efecto, el uso de ERNC ha cobrado gran importancia dentro del mercado energético, alcanzando en 2018, el 20,8% de participación en la matriz eléctrica, según cifras entregadas recientemente por el Ministerio de Energía. Hoy, hay una tendencia creciente en adoptar el uso de energía solar fotovoltaica por parte de las empresas, no solo comprando energía que viene de grandes plantas ubicadas lejos de las fuentes de consumo, si no también generando energía en el mismo lugar de consumo.

Su impacto positivo en el medio ambiente y los beneficios económicos que trae -una disminución de hasta el 40% en consumo de energía de la red y disminuir la cuenta electricidad-, han hecho que esta tendencia se convierta en la mejor aliada de las grandes compañías. Es así como han surgido nuevas opciones de negocio como la Generación Distribuida (GD), es decir, producción de energía cerca de las fuentes de consumo, y entre las tecnologías que se utilizan en la GD, destaca la solar fotovoltaica, debido a su fácil acceso y adaptación, que permite que sea bastante “moldeable” dentro de la industria eléctrica. Su gran ventaja es la modularidad que permite diseñar instalaciones para las necesidades de los distintos tipos de cliente. La reciente modificación a la Ley de Netbilling y la existencia de Empresas de Servicios Energéticos (ESCO) facilitan el uso de dicho bien renovable por parte de públicos y privados sin que tengan que realizar ningún tipo de inversión.
En efecto, ambos modelos demuestran lo conveniente que es usar energía solar para aquellas empresas que eligen este camino. Por un lado, el modelo ESCO, es un gran aporte para las empresas, ya que permite que éstas accedan a energía limpia y más barata, sin tener que realizar ningún tipo de inversión, debido a que recurren a empresas que se preocupan de la venta, instalación, operación y mantención plantas solares fotovoltaicas. Por otro lado, la Ley de Netbilling (20.571), recientemente modificada con la ley 21.188 – donde actualmente tanto la norma técnica como el reglamento se encuentran en consulta pública– ayuda al ahorro energético y económico de las empresas gracias a su modelo de negocio y la posibilidad de inyectar excedentes de energía a la red, colaborando de esta manera a la mejora del diseño y tamaño de cada instalación.
El uso de ERNC, específicamente, la solar fotovoltaica, ha aumentado consistentemente en los últimos cuatro años, alcanzando el 44% de la producción de energía renovable en 2017 -según cifras publicadas por Array Tecnologies.
En el caso de la GD aún queda una tarea pendiente, puesto que se espera que en los próximos años la Industria crezca exponencialmente. De hecho, ya existe un amplio número de empresas dedicadas a hacer realidad este tipo de proyectos, y también en el marco legal se ve cada vez más interés por parte de las empresas para contar con este tipo de soluciones. Todo esto con la esperanza de que para el 2050 las ERNC representen el 100% de participación en la matriz del país.