Geografía económica y desarrollo humano

28 Diciembre 2018   664   Opinión   Ana María Cabello Quiñones
Columnista Diario El Centro
Ana María Cabello Quiñones

Académica Pedagogía Historia, Geografía y C.S., U. Autónoma de Chile

Es insuficiente como fundamento ético de una nación, como la chilena, aspirar a organizar el logro de sus fines en función del hombre y de la naturaleza que lo contiene. Se hace necesaria la promoción de propuestas de desarrollo que tengan como ambición constante, invertir en el potenciamiento del hombre y de la mujer ampliando el horizonte de sus opciones.
En una economía moderna y en la aldea global, el ingreso y la expansión del mercado, sin duda alguna, son muy importantes y constituyen una de esas opciones, pero no las aspiraciones máximas para los seres humanos; los mercados abiertos y transparentes pueden ser instrumentos favorables a la participación e integración de las personas, permitiendo un movimiento dinámico y la difusión equitativa de los beneficios.
Sin embargo, desde una perspectiva más humanista, la inversión más fecunda que pueda realizar un Estado con una economía que aspira a ser sostenible en el tiempo y sustentable, es aquella que se hace en capacidades humanas, en competitividad de las empresas, en integración y en justicia social. Estas inversiones suponen la creación y ampliación de oportunidades para todos los seres humanos, e instituciones para que los miembros de una sociedad individuos y grupos puedan, en una sana competencia, crear y emprender proyectos factibles y concretos; esta inversión en las personas permite el ejercicio de los derechos y obligaciones de éstas y el aprovechamiento máximo de sus potencialidades, sin colocar en peligro las opciones de las generaciones futuras.
Cualquier nación que desee un crecimiento constante y elevado de estos tiempos de globalización y cambio permanente, necesita invertir en sostenibilidad humana, es decir, en un desarrollo económico que integre y no margine.
En estos últimos treinta años, Chile ha avanzado en múltiples aspectos del Desarrollo Humano, generando condiciones institucionales favorables para el crecimiento económico y mejorando ostensiblemente sus indicadores más importantes. También ha logrado competitividad empresarial y una cierta relacionalidad de la gestión pública. Sin embargo, es necesario garantizar que esos avances sean crecientes, equitativos y sostenibles en el futuro. En Chile persisten fuertes e importantes desequilibrios en el plano socioeconómico, político y territorial que es necesario continuar superando. En las actuales circunstancias, buena parte de las relaciones entre estado, sociedad y economía están en tensión y resolver creativamente esa tensión es cada vez más urgente para enfrentar las incertidumbres derivadas de la velocidad de los cambios comerciales, comunicativos, tecnológicos e institucionales de la sociedad y economía moderna internacional.