Greta, más allá de los Millennial

16 Septiembre   454   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

La joven sueca Greta Thunberg, activista ecológica que ha adquirido gran notoriedad este año (y que, si concurre a la COP25 será su principal figura, muy por sobre todos los Jefes de Estado que asistan), permite ilustrar un cambio social de esperanzadoras perspectivas. Esto, porque Greta, que por su nacimiento pertenece a la generación siguiente a la Millennial, representa un cambio notable en el comportamiento y en los intereses juveniles que, hasta ahora, eran sociológicamente observables.


Digo lo anterior porque, hasta hace muy poco, nos habíamos acostumbrado a considerar que los jóvenes, los Millennial, habían convertido la búsqueda de la satisfacción instantánea, el individualismo virtual y el hedonismo, en su principal característica. El interés ecológico, el medioambientalismo y las posturas verdes no eran más que modas pasajeras, posturas políticamente correctas y una forma de estar, más que de ser, para ellos. Sin embargo, a la hora de definir su vida, estos jóvenes resultaban ser tan ecológicamente irresponsables como la generación de sus padres. Y eso es lo que, al parecer, está cambiando.

Los más jóvenes entre los que se cuenta la adolescente citada, pareciera ser que nos están dando una lección de responsabilidad que necesitamos de manera urgente.


¿Qué será lo que ha gatillado el cambio y la verdadera toma de conciencia? Probablemente el más relevante de esos factores, mas no el único, sea la aceleración del cambio climático. Hasta hace muy poco, las alarmas ecologistas indicaban que, de no mediar transformaciones profundas en nuestra relación con el medioambiente, las consecuencias serían fácilmente observables (y padecidas) a contar de la segunda mitad del siglo XXI. O sea, desde 2050 en adelante, el planeta presentaría numerosos cambios climáticos que generarían graves problemas medioambientales y de habitabilidad en grandes áreas de la Tierra. Pero el mensaje de que es portadora y abanderada Greta Thunberg es que esa suerte de cuenta regresiva se ha adelantado.


Si en el año 2000 se pensaba que la humanidad tenía medio siglo para cambiar, tal parece que el plazo se ha acortado. El mensaje de la joven sueca es que el momento de adopción de decisiones radicales es ahora ya, no dentro de 30 ó 20 años más. La aceleración del derretimiento de los hielos de Groenlandia, la mayor frecuencia con que ocurren grandes huracanes, la sequía atroz que enfrentan extensas zonas del planeta (nosotros llevamos la delantera), mientras otras padecen oleadas de temperaturas extremas nunca antes vistas y, lo más alarmante para Chile, el deshielo de los glaciares y grandes zonas antárticas son verdaderas luces rojas, no amarillas, que nos debieran llevar a hacer un alto.


Si los Baby boomer (generación a que pertenezco) no sospechamos siquiera el desastre ecológico que estábamos causando con el desarrollismo, si la Generación X tampoco tomó conciencia del daño medioambiental que generó con toda su electrónica y si la generación Millennial se dedicó a gozar del alto estándar de vida que heredó, sin más ecologismo que su dieta y su vestuario, es esta nueva generación, la posmilénica, la de Greta, la que habrá de adoptar esas urgentes y radicales decisiones con las que intentará salvar lo que queda del planeta, para lo que reste de la humanidad.