Lunes, 19 de Noviembre de 2018
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Opinión

Guateó Ciudadanos

Diego Benavente M.

Ingeniero civil, U. de Concepción

Con gran interés se seguía el proceso del partido Ciudadanos, el que tras el mal resultado en las pasadas elecciones parlamentarias tuvo que fusionarse con el partido Todos, así aseguraban ambos el poder seguir en la arena política nacional. Sin embargo, esa triste derrota no sería la última mala noticia, faltaba algo más, la reciente elección de directiva del ahora llamado “Ciudadanos somos Todos”.
El clima de odiosidades entre los dos grupos principales en contienda, pese a ser muchos de ellos liderados por integrantes destacados de nuestras elites, con alta figuración pública y mediática en redes sociales, ha sido desilusionante. Los que ayer cuestionaban las malas artes de la política añeja, hoy figuran haciendo el soberano ridículo peleando entre sí.
El triste ejemplo refleja lo trastocada que es la política nacional dominada por el caciquismo metropolitano centralista, representado emblemáticamente en uno de los sectores en disputa por el ex Ministro de Hacienda Andrés Velasco. Para ellos, al parecer, las reglas del juego sirven solo cuando se gana, si hay riesgo de perder lo mejor es patear el tablero. Oscar Contardo en un tweet brevísimo le acertó medio a medio: “Ciudadanos, un fiasco de Provicura”. Ni ciudadanos de a pie ni puertas abiertas, todos sonaron como gauatapique y guatearon de lo lindo, más aún cuando por el origen y formación de sus líderes, debieran ser un ejemplo de democracia y transparencia.
Mucha razón tiene Max Colodro al expresar en una de sus columnas que “la función pública está siendo desacreditaba por una clase política que no entiende y no conecta con la sensibilidad de los ciudadanos. Lo que se expresa en desprolijidad, frases impropias y una clara incomprensión de los límites entre lo público y lo privado”.
Si a lo anterior se le suma el que como sociedad política, se mira la realidad de manera distinta y que no se tiene un diagnóstico compartido, tal como lo expresó Mariana Aylwin en un reciente debate. La polarización al país ya le pasó una tremenda cuenta en los 60/70 y aun se vuelve cada cierto tiempo a las trincheras de aquel entonces. A fin de cuentas, esto hace que los países se paralicen cuando se polarizan. Hay que cuidar al desprestigiado centro, más aún cuando este ha sido el responsable de los cambios en democracia más importantes para Chile, encabezados por el PR, la DC y la Concertación.
En el dicho “no hay peor sordo que el que no quiere oír”, puede haber uno peor, que no es el que no quiere oír, sino aquel que solo le gusta oír lo que quiere escuchar y que encaja en su mapa o puzzle mental.

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