Guerra Fría 2.0

02 Abril 2018   920   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

El actual panorama internacional pareciera indicar que estamos en los inicios de una suerte de Guerra Fría 2.0
Cuando a comienzos de los ’90 acabó de derrumbarse lo que quedaba del Muro de Berlín y, con ello, los socialismos reales, también finalizó aquel largo conflicto al que llamaron Guerra Fría. Occidente había ganado, la democracia y el capitalismo habían demostrado ser el menos malo de los sistemas y el mundo parecía encaminarse a un largo período de unipolaridad. Los Estados Unidos parecían haber quedado solos en el tablero de aquel juego y, a partir de allí, sus objetivos y sus reglas se impondrían sin contrapeso ni control, nos gustase o no.
No obstante aquel reino de un solo gigante egoísta no prosperó. A la unipolaridad mundial muy pronto sucedió la multipolaridad del siglo XXI. China, Europa, Japón, Alemania, India y los países árabes, fueron transformándose crecientemente en serios competidores militares, económicos y hasta rivales políticos de los norteamericanos. Además, poco a poco, de las cenizas soviéticas comenzaron a erguirse nuevamente los rusos. Orgullosos, acostumbrados y curtidos ante el sufrimiento y las estrecheces, los rusos vieron en Putin un nuevo Zar. Este, sin corona ni ornamentos, sin medallas ni cosacos, ha sabido instalar un liderazgo sólido y de metas claras: mirar cara a cara a Estados Unidos y volver al sitial de superpotencia. No puede interpretarse de otra manera la desafiante actitud rusa de cobrar venganza sobre su ex agente en Gran Bretaña y, más tarde, la igualmente desafiante respuesta a la expulsión de sus diplomáticos, que hemos observado en estos días.
Así, pareciera que el mundo se encamina, nuevamente, a una Guerra Fría.
No se tratará, como antaño, de una pugna ideológica. Con matices, Rusia, China y hasta Cuba sucumben al capitalismo que tanto abominaron. Tampoco se tratará, esperamos, de una lucha por el poderío atómico. El mundo entero, o casi, pareciera haber aprendido que una conflagración nuclear la perdemos todos. No hay, en esta Guerra Fría 2.0 una simetría exacta de armamentos ni de fuerzas militares,. No es necesario, al parecer. La tecnología de hoy hace posible, como parecen haber descubierto los chinos, que unos pocos computadores y unos cuantos genios informáticos, pueden desarmar o dejar en la inmovilidad a ejércitos completos, o sembrar el caos.
La Guerra Fría en su versión 2.0 habrá de ser mucho más concurrida, multifocal y descentralizada. Más virtual, digital y remota que aquella del siglo pasado. Una guerra que no se decidirá en los mares ni desiertos, sino en los medios masivos, las redes sociales, las bolsas de valores y los microchips de gigantescas computadoras, para quienes las ideologías políticas, los valores morales y las vidas humanas no serán más que datos de un intrincado algoritmo que decidirá quién es el ganador.