Gustavo Moreno Valencia

07 Junio 2018   1663   Opinión   Jorge Navarrete Bustamante
Columnista Diario El Centro Jorge Navarrete Bustamante
Jorge Navarrete Bustamante

Académico U. de Talca

Los amigos empiezan a partir… y ello duele.
Partir, dice el poeta, es siempre morir un poco.
Esta vez fue un gentil amigo al que siempre le admiré por su inteligencia abrigada de cálida sencillez.
Le conocí cuando yo era Gobernador de Talca; en una reunión en la él representaba al servicio de sus amores, INDAP.
Ello fue algo curioso pues no sabía que Gustavo era el cónyuge de Cecilia Verdugo una muy querida colega y amiga de mi esposa Anita, con quien solía reunirse ella junto a Paula Jarpa, Marilola Álvarez I., y Luz María Zavala.
Así, pronto llegó el día en que ellas decidieron reunirse con nosotros, sus varones, siendo una gran sorpresa ver a Gustavo como anfitrión preparando en su hogar las mejores “plateadas” de mi vida.
Comenzó un bella amistad, pues él era un muy buen conversador; un ser humano respetuoso, sensible y de ágil humor.
Gustavo siempre estaba informado de todo. Tenía “escuela”, yo le decía, pues era fiel exponente de las primeras generaciones que se tituló, en su siempre recordada Universidad Austral, como Médico Veterinario, recordábamos hace unos días con uno de sus compañeros de curso, también amigo, Héctor Robles.
Amaba a Chile, su campo y su folclore. Era un buen católico. Y me agradaba escucharle sobre la contingencia pues era un testimonio viviente –a pesar de ser joven- de ese gran partido liberal, el de Engelberto Frías, Alessandri Rodríguez, Sotero del Río, Rivadeneira… y de tantos otros cultores de esa patria republicana.
Fue Gustavo un profesional de elevada calidad. Me consta, que en INDAP se le solía requerir sustituir al Director Regional ante cualquier imponderable por su sano juicio y perspectiva de Estado. Fue un hombre probo. Un servidor público decente que quisiéramos fueran más en el Maule y Chile de hoy.
¿Será justo que profesionales como Gustavo no sean reconocidos por tan destacable labor como servidor público sólo por ser más reservados en su relevante quehacer?
Análogamente, los miles de beneficiarios de INDAP tiene hoy una vida mejor gracias a que profesionales como Gustavo dieron lo mejor de sí.
Cierto, “cuando un amigo se va” -dice el poema de Cortez- “queda un tizón encendido que no lo puede apagar todas las aguas de un río”…
En uno de nuestros últimos encuentros, en mi hogar, con “Mundi”, Paula, Gustavo y Cecilia, estuvimos compartiendo hasta la madrugada con sana alegría; “platicando la amistad” como se suele decir en nuestros campos, entonando canciones clásicas, proyectando la vida.
Hace poco más de un mes fuimos con Anita a verle. Estaba muy lúcido y animoso aun sabiendo su destino. Allí estaba Cecilia, su fiel compañera de vida que ha dado todo por su gran Amor: Gustavo.
“Que maravilloso es estar vivo… pero duele”, dice el poeta. Y es así porque se empiezan a ir nuestros seres queridos, y los buenos amigos…
Gustavo, amigo, has sido un hombre bueno… Que éste, tu último viaje, te sea placentero.