Viernes, 26 de Mayo de 2017
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Opinión

Homo Sapiens … Homo Deus IV

Jorge Navarrete

Académico U. de Talca

El “sentido a la vida” de generaciones pasadas y de segmentos actuales, predominantemente lo han “asignado” las religiones. Éstas impusieron el dogma, y fundieron resabios de creencias hasta primitivas para dominar la mente y el corazón de las generaciones en los que han imperado.

 

En efecto, no sin sorpresa para muchos resulta elocuente, por ejemplo, que cada esfuerzo espiritual de la especie retiene algo de la orientación que le precede. Así, no debe extrañar hoy en día que un Católico adore a su Dios Jesús (Monoteísta), crea también en Satanás (orientación dualista Maniquea), y crea además en los Santos (propio de una escuela Politeísta) y, más aún, que crea en los espíritus (propio de la concepción animista primitiva); sorprendente no?

 

Relacionada, aunque con matices, se abrió luego un nuevo horizonte con la idea del Humanismo Liberal (casi como religión cívica) basada primero en la “Ley Natural”… superada crecientemente en la actualidad con un Humanismo Connatural que se expresa esencialmente en los Derechos Humanos (como doctrina universal)

 

Ambas, cualquiera haya sido el dogma, el relato o post relato, son las que le han hecho sentir a millones de seres humanos que ellas le dan “sentido a sus vida”. Ambas –salvo la de connotación connatural- se han construido a partir de una ficción o constructo social: “la Creación” por parte de una fuerza omnipresente, omnipotente, supra poderosa y supra histórica que decide la vida y post vida de cada ser humano en la tierra.

 

Ello crecientemente esta cambiando. El mundo es otro porque –se ha explicitado en columnas anteriores- el ser humano es otro. Ya 1200 millones de habitantes (principalmente de los países más evolucionados de la tierra aunque en menor grado de EEUU), son librepensadores o no creyentes sobre la base de la reinante revolución científico técnica (en genética, biónica, inorgánica e informática); del avance de una filosofía consubstancial a dicha revolución, y de una axiología connatural en evolución e inherente a ambas. Obviamente, también, concordante con la cambiante realidad concreta de los seres humanos en este tiempo y lugar, en que cada uno siente y piensa, como nunca antes: por sí mismo y no determinados por religiones, dogmas ni dios.

 

La severa frase del israelí Yuval Harari, PH.D en la Universidad de Oxford, es más que explicita: “Dios está muerto solo que llevará tiempo desembarazarse de su cuerpo”. 

 

Obvio, como antes ha ocurrido, ello no será automático, es un proceso. En 2050 la religión mayoritaria será el Islamismo debido más a razones demográficas que de convicción verdadera.

 

Empero, el humanismo evolutivo connatural desempeñará un rol aún mayor en el diseño de la sociedad del siglo XXI y probablemente también a comienzos del siglo XXII.

 

La evolución no se detiene. La amortalidad inminente de los Homos Sapiens eslabonada a la ulterior post humanidad, el Homo Deus, como resultado éste quizás de un diseño hasta artificial, nos plantea la inesquivable pregunta: ¿Qué sentido tendrá ese mundo que viene?

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