Incertidumbre económica

10 Agosto   935   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

La marcha de la economía en el país está con incertidumbres que afectan principalmente a la gran mayoría de la población. La autoridad habla de cifras “macroeconómicas” y del “contexto internacional”, con “migraciones”, o el cobre cuyo valor baja por la “guerra comercial entre China y Estados Unidos”. Insiste en el equilibrio de la “balanza de pagos” y los “tratados comerciales”. Pero vemos “desaceleración” y bajo crecimiento. La “inflación controlada”, es con empleos precarios. Señales inquietantes: industrias locales son cerradas, y, cada vez más, nos encontramos a merced de servicios y comercialización de los bienes manejados por grandes conglomerados. Lo ocurrido en Osorno ilustra.
El ciudadano que vive de un sueldo, maneja día a día una sencilla “economía doméstica”. Pero sufre los efectos de una administración superior de los procesos, en el que los actores, son poderes muy elevados y ante los cuales, sabe muy bien que no puede influir. A pesar de los esfuerzos y los sacrificios familiares, por las perturbaciones reiteradas, a la economía doméstica se le exige más recortes, resintiéndose así el bolsillo y el aguante de los chilenos.
Ahora bien, los escasos presupuestos en los hogares, por los bajos ingresos que se tienen, hace tiempo que ya tienen restricciones. La alimentación y el trasporte encarecen. Las tarifas de los servicios básicos, agua y luz, también. Para colmo, las explicaciones de los personeros de Hacienda y Economía, confunden e irritan. El usuario ante estos servicios no tiene cómo defenderse. Los reclamos reciben siempre la misma respuesta: “es la legislación vigente…”
Entonces uno se pregunta: ¿cuál es la dirección de estos procesos económicos del país? ¿Habrá forma de crear condiciones de trabajo digno, y mejorar las oportunidades para el acceso a real al desarrollo, con participación y equidad en las riquezas que se generen?
Para el ciudadano común la sospecha es que las cosas no andan bien... Ocurre que hay privilegiados del país para quienes los bienes y servicios les están cubiertos. La incertidumbre para ese pequeño segmento no compromete la estabilidad financiera que poseen. Sin embargo, la gran mayoría de la población vive la angustia cotidiana de tener que escoger entre bienes de primera necesidad, luchando por el sustento.
Chile se ha vuelto oneroso. En las familias no cuadran los ingresos con los gastos... Entonces el “mercado” ofrece créditos de consumo, tarjetas plásticas que suscitan ilusiones y que dejan a los clientes endeudados. ¡Con las ganancias suculentas de estos préstamos para el sistema financiero que dominan unos pocos! Por eso cunde más y más la incertidumbre…