La autoestima desde la perspectiva bíblica

15 Abril 2018   1109   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

La autoestima desde la perspectiva bíblica difiere ostensiblemente de lo que comúnmente se enseña. Por lo general en este tipo de enseñanza o doctrina, el amarse y el valorizarse a sí mismo se hace necesaria y de esta manera se rinde culto al “yo personal”. En el mercado vamos a encontrar una variedad de títulos destinados a como alcanzar el éxito en la vida, sin dudas el éxito es importante, pero cuando las enseñanzas exaltan y enaltecen el yo personal dejando a Dios de lado, entonces en vez de acercarnos a Dios nos alejamos de él.
Al mirar superficialmente estas enseñanzas o doctrinas parecen excelentes, por ejemplo: Una buena autoestima requiere de una buena dosis de amor propio. En esta materia, Cristo al resumir la Ley en los dos más grandes mandamientos, pone al segundo en igualdad de importancia del primero Marcos 12:30- 31 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma… Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo….”. La autoestima que estimula o exalta el Yo personal, por lo general daña al prójimo ya que nos hace mirar por sobre el hombro a los demás. Contrario a lo anterior, el Señor nos llama a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, nos está diciendo hagan con ellos lo que quisiéramos para nosotros (Mateo 7:12).
Una segunda enseñanza que debemos considerar a la luz de la biblia, es “La buena autoimagen”. Tener una buena auto-Imagen de sí mismo, no es malo siempre y cuando esta sea sin sobre exaltar lo nuestro por sobre los demás. Lo anterior fue el error del fariseo el cual oraba en el templo (Luc.18:10-13). “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”. Su sobre valorizada autoimagen de sí mismo le hacían sentir satisfecho en lo que era y en lo que poseía, por ello no pidió nada. Su falsa imagen de sí mismo le impedía ver su necesidad de perdón y de la Gracia de Dios, en otras palabras, le impedía ver a Dios.
Una tercera enseñanza de lo que estamos tratando es: Un buen auto-concepto de sí mismo: Pablo en Romanos 12:3, nos advierte contra la autoestima o sobre estimación exagerada de sí mismo, no es correcta “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, ‘que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener’, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Dios nos ha dotados con talentos, dones para servir ya sea en la sociedad o en la iglesia de Cristo. No debemos pensar que somos únicos imprescindibles y que si no estamos nada puede avanzar. El apóstol al hacer esta advertencia, está pensando en las diversas maneras en que cada persona en particular puede ser una bendición para otros, para lo cual debe hacer un buen uso de sus cualidades, talentos y dones. El único imprescindible en nuestras vidas es Cristo el Señor, él dijo: Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Como cristianos nuestro valor está basado en lo que somos en Cristo, hemos entendido que en Él y por Él somos valiosos y capaces de un servicio digno, no solo a la iglesia sino a la sociedad misma. Amen.