La confianza empresarial en los últimos meses

14 Septiembre 2018   1156   Opinión   Jennifer Rivera Arroyo
Columnista Diario El Centro
Jennifer Rivera Arroyo

Vicedecana Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile

Como es por todos sabido, las expectativas de los agentes económicos son una variable relevante en el devenir de los mercados con impacto directo sobre los equilibrios micro y macroeconómicos, así como sobre las proyecciones que se hacen respecto al desempeño de una economía; prueba de ello es el progresivo incremento en el interés de los analistas por conocer las cifras de los indicadores de confianza y percepción de empresarios y consumidores, para incorporarlas a sus pronósticos y hacer los ajustes que subyacen a la interpretación de éstas.
La semana recién pasada, se revelaron los resultados de la última medición del Índice Mensual de Confianza Empresarial, IMCE, que realiza ICARE y la UAI, y que da cuenta de las percepciones de los empresarios chilenos en torno a diversas temáticas asociadas a las expectativas de la situación económica del país; aunque el resultado de agosto muestra una caída respecto al mes anterior de 1.34 puntos sigue marcando tendencia en terreno “optimista”, al alcanzar los 50,82 puntos; cabe consignar que el IMCE, cuyo valor oscila en un rango de 0 a 100 puntos, establece en 50 el nivel de equilibrio, punto, en el que se compensan las visiones optimistas y pesimistas.
Al analizar las cifras más detalladamente por sector, nos encontramos con que tanto el comercio como la minería se encuentran sobre los 50 puntos, con 55.84 y 53.35 puntos respectivamente, lo que denota el sesgo optimista de ambos; en contraste se ubican los IMCE de la industria y la construcción con 48.99 y 45.09 que caen en el rango pesimista.
Los resultados obtenidos, analizados en contexto y reconociendo que las expectativas van respondiendo a la información disponible y la dinámica de los mercados, revelan una cierta cautela sobre la consolidación en materia de reactivación de nuestra economía en gran medida motivada por ciertos niveles de preocupación en temáticas como la inversión y el empleo, así como en torno a la reforma tributaria y sus eventuales repercusiones.
Con todo, la confianza empresarial, aunque se ha ido ajustado a la baja durante los últimos meses, sigue en terreno optimista y esperamos que cuando se despejen los temas críticos, continúe avanzando por este camino pues esto permite articular el círculo virtuoso que conlleva empleo, productividad, inversión y consumo, lo que a la larga impulsa el crecimiento y el desarrollo con el consecuente efecto favorable sobre el bienestar de todos los chilenos.