La historia según Evo

26 Marzo 2018   900   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Dicen que la historia puede reescribirse cada día. Y así como Stalin lo hacía a conveniencia en la antigua Unión Soviética, hoy Evo Morales intenta hacerlo también por estos días. Porque ha quedado claro que no es otro el objetivo de haber creado, recientemente, la Editorial del Estado Plurinacional de Bolivia. Entidad a través de la cual y en palabras de la propia Ministra de Comunicación, Gisela López, se buscará reescribir la Historia de Bolivia bajo la interpretación (y conveniencia) del actual gobierno de La Paz.
No obstante lo reciente de la empresa, nada nuevo hay en este intento. Al menos a la luz de la permanente alteración histórica y la interpretación sesgada de los hechos, que Morales hace de la relación de ese país con el nuestro. Como cuando la semana pasada señaló que Antofagasta “fue, es y será” boliviana. O cuando uno de los abogados de la causa boliviana en La Haya dijo que la Guerra de 1879 había tomado por sorpresa a Bolivia.
La alteración de la Historia, sea mediante la omisión deliberada de ciertos hechos, la censura de determinadas personas y el realce de otras, siempre ha sido una tentación para quienes la razón, la verdad y la moral les son ajenas. Usar la Historia a conveniencia es una de las tentaciones más frecuentes a que sucumben los totalitarismos, del color que sean. Por eso la editorial que Morales ha creado recientemente en su país no nos sorprende. Textos escolares con el relato histórico lo más fielmente acomodado a los intereses de su gobierno, realce de su figura y de la reivindicación marítima que impulsa, demonización de Chile y de la victoria chilena en la Guerra del Pacífico y, por cierto, omisión del proceder boliviano (y peruano), que precedió al conflicto. Todo eso, y más, será el contenido de los millones de textos escolares, informativos, afiches y otras piezas literarias, destinadas a ser distribuidas e instaladas en lugares públicos que, a partir de ahora, serán editadas por la flamante empresa creada por Evo.
Claro que, hay que precisar, nada de la maquinación y alteración histórica que señalo sería posible si no existieran quienes escriben lo que esos textos dirán a sus lectores. Por eso se ha preparado una verdadera pléyade de pseudo-historiadores, escribidores y fabuladores que se encargarán de acomodar la historia, amoldar los porfiados hechos e interpretar los empecinados datos, todo de acuerdo a los deseos y designios que emanen del Presidente Morales. Si la Historia y la verdad no coinciden con Morales, tanto peor para ambas, será el criterio a contar de hoy.