La importancia del campesino en el Maule

30 Julio   733   Opinión   Jorge Brito Obreque
Columnista Diario El Centro Jorge Brito Obreque
Jorge Brito Obreque

Junta de Adelanto del Maule

Este domingo 28 de julio se celebró en nuestro país el día del campesino, instancia que conmemora la publicación de las leyes 16.640 de Reforma Agraria y 16.625 sobre la Sindicalización Campesina durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva. Esta instancia nos invita a reflexionar sobre la relevancia de la ruralidad y de la identidad del mundo campesino en nuestro país, principalmente en el Maule, zona que cuenta con una idiosincrasia ligada a la agricultura y que es una de las regiones con mayor tasa de ruralidad del país.
Esto porque históricamente nuestra región ha estado ligada fielmente al mundo campesino y a la producción de alimentos básicos para el consumo de la población. Uno de los hitos más relevantes ocurrió en Molina; tras publicarse las leyes de Reforma Agraria y Sindicalización Campesina, esta comuna albergó la primera expropiación de predios improductivos, por lo que se le conoce como la “cuna” del movimiento campesino en Chile. Asimismo, la región albergó la denominada “Reforma Agraria de la Iglesia”, donde se entregó a los campesinos el predio Alto Las Cruces de Talca.


Asimismo, este vínculo se refleja en las cifras a nivel regional, con un 26% de población rural, lo que nos obliga a reflexionar sobre cómo estamos trabajando junto al mundo campesino, comprendiendo su contexto y los diversos procesos que afronta, con el fin de mantener viva esta valiosa idiosincrasia.
Por ende, la importancia de ser campesino radica más allá de la producción de alimentos, sino que es un estilo de vida, una identidad histórica que durante las últimas décadas ha debido afrontar cambios debido a los efectos de la globalización y el cambio climático, pero que no ha mermado la base de este patrimonio basado en costumbres y tradiciones. Muchas de estas consecuencias han derivado en la modificación de procesos y estructuras en el campo, lo que ha determinado una nueva ruralidad, pero que no ha afectado la forma de vida campesina y sus tradiciones, valores, principios, órdenes sociales, espíritu conservador y tranquilo, que ha permitido mantener y promover una seguridad y soberanía alimentaria.
En consecuencia, es transcendental mantener viva la identidad campesina, sobre todo en el Maule, ya que significa un gran porcentaje de nuestra economía, junto con representar nuestras raíces, por lo que es necesario fortalecerla mediante políticas públicas que ayuden a proyectar la labor en el campo, potenciando el mundo rural en todas sus dimensiones.