Martes, 18 de Septiembre de 2018
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Opinión

La Inmigración

Alfonso Escobar Parra

Abogado

El político español Alberto Garzón, miembro del ex partido comunista de la madre patria, actual “Izquierda Unida”, intentó hacer una reflexión del por qué las clases obreras ya no apoyan los movimientos de “izquierda”, en especial volcándose a ideas alternativas de derecha, como fue “Ciudadanos” en unas recientes elecciones regionales ibéricas.
Desliza la idea de que sus dirigentes no son precisamente de origen humilde, ni mucho menos pertenecen a la clase social que dicen defender; curiosamente igual situación viven destacados representantes chilenos (Frente Amplio y PC). Allá también existe la frase “más tonto que un obrero de derecha”, muy similar a nuestro “facho pobre”.
Garzón, abiertamente es partidario de la inmigración en España, considerándola como un “derecho humano”, al igual que ciertos sectores de “izquierda” chilenos (les encanta autodenominarse de esa manera). Pero ¿cómo diablos están de acuerdo en crearles una competencia laboral a la misma clase obrera y profesional que dicen defender? ¿No son capaces de ver la incongruencia de esa postura? ¿Por qué quieren importar trabajadores no calificados que competirán con nuestros obreros de la construcción? ¿Por qué insisten con el cliché de mal gusto, de que los extranjeros vienen a hacer el trabajo que los chilenos no desean realizar, cuando realmente nuestros compatriotas no pueden enfrentar esa competencia desleal porque tales sueldos no les alcanzan para vivir?
Son contradicciones que el electorado percibe, negándoles su voto.
Sin duda que la inmigración enriquece nuestro país, de hecho parte importante de nuestra población es de origen foráneo; a Chile llegaron cerca de un millón de inmigrantes, hasta inicios de la Segunda Guerra Mundial, de casi todos los países de Europa y Medio Oriente, cuando la república poseía escasa población.
Pero los nuevos habitantes que desean incorporarse a nuestra nación, debe ser gente que aporte al desarrollo del país, deben ser personas que vengan a hacer crecer la economía, invirtiendo dinero, y emprendiendo negocios legales (la informalidad y el comercio ambulante, no cuenta en esta categoría); obviamente sin dejar de lado cuotas humanitarias, solo si pueden ser solventadas por nuestro erario; propiciando que se integren a nuestra sociedad y evitando que esas personas no se transformen en una carga injusta a esta nación que les abre las puertas solidariamente.
Los anuncios hechos por el Presidente de la República van en la dirección correcta, tanto los que requieren modificación legislativa, como a su vez los emitidos por vía de potestad administrativa, mediante decreto; además de aplicar la ley vigente que curiosamente se obvió en ciertos artículos.

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