La luz y la sal en el cristianismo

22 Abril 2018   1351   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Jesucristo, en su enseñanza a sus discípulos, utilizó dos metáforas, como lo son la Sal y La Luz, para su identidad y responsabilidad en el cumplimiento de su misión en el mundo. Lo anterior no es otra cosa que el efecto que la vida practica de cada cristiano debe producir en su entorno (Mat 5:13 – 16). Estas dos descripciones, curiosamente, son lo opuesto a las influencias del mundo, el cual decae cada día y, en la medida que avanza en el tiempo, se sumerge más y más en la oscuridad de la inmoralidad y la pérdida de los valores bíblicos. Como cristianos, somos ciudadanos del Reino de Dios, por lo que no debe importarnos el cómo nos mira y procede el mundo en contra nuestra. El Señor nos ha dado una misión y mientras vivamos debemos procurar cumplirla, a costa del desprecio, la persecución o de nuestras propias vidas. En esta oportunidad tratare la primera de ellas: “vosotros sois la sal de la tierra”.
Jesús nos exhorta Mateo 5:13 “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”. Una de las cualidades de la sal es sazonar los alimentos y mejora el sabor. Cuando la sal no se aplica, algunos son tristemente insípidos y hasta desagradables. El Cristianismo es a la vida lo que la sal es a los alimentos; El Cristianismo le da el verdadero sabor a la vida, lo trágico es que muchos no entienden al cristianismo y piensan lo contrario, ya que lo identifican con algo aburrido o abúlico que le quita el sabor a la vida. Quienes piensan así es que nunca han vivido la verdadera vida. Cristo dijo: “Yo he venido para que tengáis vida y vida en abundancia” (Juan 10:10).
Otras de las cualidades de la sal es actuar como un antiséptico, retardando la corrupción, especialmente, de los alimentos. Así como la sal evita la corrupción de los alimentos, el actuar del verdadero cristiano evita la corrupción moral y espiritual de la sociedad. Actualmente en nuestro tiempo la corrupción viene un claro ascenso en la humanidad, lo que hace que el mundo sea más perverso y más malvado. No obstante sólo Dios sabe cuánto más corrompido sería sin el ejemplo de vida y de las oraciones de los santos que refrenan este flagelo en la sociedad (Génesis 18:26–32; 2 R. 12:2).
Nuestro Señor -en el verso 13- continúa con una clara aseveración, la cual debiera llevarnos a reflexionar. Cómo es nuestro caminar?, ¿cómo es nuestra praxis de lo que decimos creer? Él nos dice: “pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”. El cristianismo visible, el que está siendo visto a diario por todos los hombres, difiere mucho de lo que demanda la biblia. La sal representa los Mandamientos, Decretos y Estatutos de Dios (Deuteronomio 6:1). Si constantemente los ponemos en práctica, nuestra vida reflejará estar sazonada y nos mantendrá alejados de la contaminación (Daniel 1:8). Por otro lado, si la conducta de los que dicen ser creyentes,no concuerda con lo que se dicen creer, de muy poco valen las palabras, solo queda ser hollada bajo los pies de los hombres. OH Dios, ayúdanos a ser sal de la tierra. Amén.