La luz y la sal en el cristianismo (2da. parte)

29 Abril 2018   1268   Opinión   Sergio Rodríguez Varela
Columnista Diario El Centro
Sergio Rodríguez Varela

Consejo de Pastores

Continuando con mi tema “La Luz y la Sal en el cristianismo” y que tiene relación con la enseñanza de Jesucristo a sus discípulos, los cuales no solo deben hablar de la doctrina sino demostrar en la práctica su convicción de lo que dicen creer. La praxis de las enseñanzas cristianas, deben afectar las influencias erradas del mundo el cual no solo decae sino que en la medida que este avanza, se sumerge más y más en la oscuridad de la inmoralidad y la pérdida de los valores bíblicos. En esta oportunidad me referiré la segunda de ellas “vosotros sois la Luz del mundo”. (Mat 5:13 – 16).
Al termino del Siglo del XIX., en mundo intelectual existía un gran optimismo debido a las ideas evolucionarias, ellos esperaban que en un futuro cercano, las guerras terminarían, las enfermedades y el sufrimiento humano prácticamente se acabarían. Era tanto su optimismo que pensaban que en el siglo veinte llegarían a ser una sociedad global, capaz de amar y que cuyos ciudadanos se iluminarían gradualmente en la medida en que su sabiduría se iba acrecentando. No obstante, cuan equivocados estaban ya que el siglo XX., a pesar de los enormes avances en la ciencia y la tecnología, este ha sido el más sangriento de todos y en los seres humanos lo que más se observa, es la pérdida de valores en los que se formaron grandes hombres bienhechores de la humanidad en el pasado, sin embargo hoy son ridiculizados por los que dicen saber y se jactan de su conocimiento. Curiosamente a pesar de que es una humorada, el célebre actor Mario Moreno (Cantinflas) tenía razón al decir en su afamado discurso en la ONU: “El hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo”
Hermanos, que privilegio Dios nos ha dado, digo esto ya que no fue a los académicos, ni a los políticos, tampoco a los científicos, ni a las estrellas de Hollywood, tampoco considero a los reyes ni menos a los grandes religiosos. No, simplemente “No”, ¿a quienes Él se dirigía? Él se dirigía a su Iglesia, a los creyentes, a los que más tarde cumplirían una gran misión de llevar el Evangelio del Reino por el mundo (Marcos 16:15-16). Fue a ellos, a hombres humildes y sencillos, los que abrazaron la fe en Cristo a quienes les dijo “Ustedes son la luz del mundo”; ese legado nos ha sido entregado a nosotros, somos nosotros los que en este tiempo, debemos reflejar en la práctica de lo que decimos creer y afectar al mundo que está en oscuridad ya que el dios (satanas) de este siglo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios (2Corintios 4:4).
¿Cual es la Luz que debemos reflejar? La Luz que debemos reflejar es la luz de evangelio de la salvación, la luz de la vida eterna, la luz del conocimiento de Dios, la luz del gozo de la salvación, la luz de la esperanza, la luz que abre los ojos de los ciegos. Fue el llamado de Jesucristo al apóstol Pablo, a quien le dijo: “librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados… (Hechos 26:17- 18)
Cuando decimos ser la Sal y Luz del mundo, no significa que llevamos una vida perfecta, sin embargo debemos lidiar cada día con todo aquello que es contrario al evangelio de Cristo y sus valores. Dios nos ayude. Amen.