Miércoles, 16 de Enero de 2019

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La mona, por más que se vista de seda, mona queda

Rodolfo Schmal S.

En la semana tres pasos en falso a nivel gubernamental dan cuenta de un gobierno que parece tropezarse solo a falta de una oposición con claridad conceptual. Uno, las explicaciones del ministro del Interior, Andrés Chadwick, frente a las declaraciones de un general en retiro; dos, el aumento de sueldo a una cifra cercana a los 10 millones de pesos mensuales de Fernanda Bachelet, de tan solo 27 años, hija de un amigo de Piñera, para trabajar en una de las oficinas comerciales de ProChile en USA; y tres, la nominación de Benjamín Salas, de la misma edad e hijo de la ministra del deporte, como asesor presidencial en la APEC 2019 que se realizará en Santiago. Estos dos últimos casos hacen estallarle al gobierno, en su propia cara, las acusaciones de amiguismo y nepotismo.
El primer caso está referido a las inverosímiles explicaciones dadas por Chadwick, donde se explaya en torno a las interferencias en la comunicación que mantuvo con un general de carabineros, ahora en retiro. Este último, en sus declaraciones ante la fiscalía, sostuvo que el ministro, desde el primer minuto fue informado y sabía que Catrillanca estaba desarmado y que los carabineros no estaban siendo atacados. Cuesta creer que hayan sido las interferencias y dificultades en la comunicación hayan inducido al ministro a error.
En el segundo caso, el de Fernanda Bachelet, ya se dio vuelta la página gracias a que ella decidió dar un paso al costado. Sin embargo, quedó al desnudo el castillo de naipes que se había montado al afirmarse en primera instancia que había accedido al cargo merced a un concurso público. Posteriormente pudo comprobarse la falsedad de ello cuando desde el propio personal de la cancillería tuvo que desmentirse la existencia de concurso alguno.
El tercer caso da cuenta del nepotismo existente. Si bien debe reconocerse que no es un fenómeno nuevo, no deja de llamar poderosamente la atención porque una de las críticas más fuertes a los gobiernos anteriores de la Concertación y de la Nueva Mayoría, era justamente el del nepotismo. Sin embargo, al lado de lo que estamos observando por estos días, las fuerzas de gobierno anteriores parecen niños de pecho al lado de quienes conforman la actual coalición gobernante de Chile Vamos.
Los tres casos, son verdaderos botones de muestra, sobre todo los dos últimos, de lo lejos que estamos de ser un país donde se haga carne la meritocracia y la igualdad de oportunidades. Esto, a pesar de que nos enjuagamos la boca una y otra vez con tales expresiones. Vemos que una vez más se ponen en jaque ambos conceptos que tanto pregonaron las fuerzas de Chile Vamos en la última campaña electoral, caballito de batalla con el que fustigaron al anterior gobierno.
Las 3 torpezas mencionadas dan cuenta de la importancia que tiene la existencia de una oposición propiamente tal. Si existiese una oposición fuerte, difícilmente el gobierno se andaría disparando a los pies como es lo que está ocurriendo. En efecto, el gobierno sería más cuidadoso, más cauteloso y no andaría haciendo chambonadas como las que estamos observando. De allí que, al paso que vamos, la principal oposición al gobierno está en su propio seno.

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