Viernes, 24 de Mayo de 2019

Opinión

La mujer madre

Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

A la mujer la maternidad le es inherente. Sin embargo, hoy se discute el lugar de lo materno en la mujer. Porque por largo tiempo ella ha estado relegada a las “funciones maternas”, exclusivamente asociadas al hogar y crianza de hijos. Buena dueña de casa y “servidora del varón” fue la imagen de la mujer madre del pasado. Se entendió que el rol de la mujer consistía en satisfacer en todo al varón; cumplir sus obligaciones de cocina, aseo y pañales…
La entrada actual de la mujer al mundo del trabajo y a la vida pública ha dado una conciencia más lúcida de su valor y dignidad. Como la reivindicación de la igualdad de derechos con el varón. Asunto indispensable y de justicia. Pero hay demandas extremas que niegan lo materno en la mujer: “igualdad” al varón, supone aquí, negación de lo materno. Se degrada y desfigura así a la mujer.
Es que la igualdad en la dignidad de la mujer y el varón, no implica que sea lo mismo ser varón-padre que ser mujer-madre. Estamos en la presencia de dos modalidades sexuadas distintas de la persona humana. Aunque mujeres y varones desempeñen roles intercambiables en lo público y lo privado, el carácter sexuado es constitutivo. ¡Se es varón y se es mujer! Esto implica una estructura propia y diferenciada, modalidad y disposición de la persona humana femenina o masculina. Por eso la atracción y complemento de estos polos humanos son elípticos, los que se apoyan, acompañan, y aman.
La realidad personal de la mujer, lleva en sí lo materno. Su receptividad obsequiosa es origen de la vida y la cobija. Si la fertilidad le es esquiva, no anula su vocación materna. La madre –sabemos bien- es cercana a los procesos de crecimiento; afín a la gratuidad, la ternura y delicadeza personal. Recia en el dolor y firme en la lucha, cuida de guardar el discreto silencio. El misterio la circunda: es territorio enigmático, por ser portadora, garante y compañera de la vida. Ahora bien, si la mujer está en las esferas del trabajo público, su aporte es único e insustituible, sobre todo, si es consciente de su ser y misión.
Somos hijas o hijos de la mujer madre. Hay excelentes y ejemplares, humildes y sacrificadas. Inteligentes, bondadosas, severas y perseverantes. A veces está el desamparo de no conocer a la madre…, o la añoranza doliente por su ausencia... Solo un rayo de mujer mitiga tal carencia. Además, está la abnegada entrega de la madre adoptiva. Como sea, nuestra raíz y nido es la mujer madre.

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