La resurrección de Cristo, un evento histórico e irrefutable

21 Abril   311   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

La gran mayoría de los seres humanos conoce acerca de la resurrección de Cristo, no obstante, son pocos los que se detienen a meditar en las implicaciones, lo cual es de la máxima importancia, no solo para el que profesa el cristianismo, sino para todo el género humano.
La resurrección de Cristo, marca la diferencia del cristianismo con cualquier otra religión. Todas tienen un fundador, más todos han muerto y aún permanecen en sus tumbas. A diferencia de Cristo, quien murió, más también resucitó y su tumba en Jerusalén está vacía.
Pablo, en su Primera Carta a los Corintios (cap. 15), apologéticamente aborda el tema herético que se presentaba en esta iglesia, y que consistía en negar la resurrección corporal del Señor.
Luego de hablarnos de la causa de la muerte de Cristo, la que obedecía a las escrituras (v. 1-4); nos presenta los testigos oculares de la resurrección, quienes no solo lo vieron, sino que estuvieron y comieron con él y tocaron sus heridas (es el caso de Tomas).
A la vez, nos habla de más de quinientos hermanos, de los cuales al momento de escribirse la carta (más o menos unos 35 años después), muchos de ellos todavía vivían. En el v.7 cita a Jacobo, medio hermano de Cristo, quien durante el ministerio terrenal de Cristo, no había creído en Él (Marcos 6:3) pero sí lo hizo más tarde, cuando Cristo había resucitado.
Por último, Pablo nos cuenta de su experiencia, que como le aparecido a él. (v. 8). Lo que demuestra que Cristo, sí había resucitado.
Aparte de las fuentes bíblicas, también en la antigua literatura universal existen poderosos argumentos. F. Josefo, historiador judío fariseo (Antigüedades judías, 18:3:3), expresa: “Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Pilato lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado…”.
Cornelio Tácito (55-c. 120), historiador, senador, cónsul y gobernador romano, nos dice: “… Sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato”. Lo anterior, nos confirma, no solo su existencia, sino su muerte y resurrección.
Mis estimados lectores, si la resurrección de Cristo fuese una falsedad absoluta, entonces, cabe preguntarse ¿por qué razón sus discípulos obedecieron su mandato (predicar el evangelio) hasta la muerte? ninguno de ellos murió de muerte natural, excepto Juan el Teólogo, el cual por causa de Cristo, fue desterrado a la Isla de Patmos. Luego ¿cómo es posible que un fariseo fanático como Saulo, hubiese dejado todos sus paradigmas judaicos? Fue por el solo hecho de tener un encuentro con Jesús resucitado (hechos 9). Por último, los contrarios al cristianismo ¿cómo explican que cientos de miles de creyentes, a través de estos dos mil años de historia, hayan muerto por causa de Jesús, y que hoy los cientos de miles que hemos experimentado su presencia en nuestras vidas, estemos también dispuestos a hacerlo?
La respuesta a lo anterior, es una e irrefutable “Cristo ha resucitado”. Y usted también puede ser parte de ello. Amen.