La ultraderecha en su salsa

10 Diciembre 2018   1050   Opinión   Rodolfo Schmal S.
Columnista Diario El Centro Rodolfo Schmal S.
Rodolfo Schmal S.

Estamos siendo testigos de una resurrección del populismo de derecha, que generalmente se asocia a la ultraderecha o al fascismo. El último botón de muestra es el resultado de las recientes elecciones en Andalucía, España. De la nada misma, VOX, la ultraderecha española, sin mayor trascendencia hasta la fecha en toda España, se catapultó con una votación por sobre el 10%. Porcentaje alcanzado en una región con tradición de izquierda y que en las más de tres últimas décadas ha sido gobernada por el partido socialista obrero español (PSOE). Los otros dos partidos de derecha, Ciudadanos y Partido Popular (PP) se apresuraron en mostrarse disponibles para formar gobierno con VOX aprovechando que juntos conforman una mayoría.

No resulta fácil encontrar las razones que explican esta debacle para todos los partidos, muy especialmente a la izquierda (PSOE y Podemos de Iglesias), aunque también a la derecha tradicional (PP) y la nueva derecha (Ciudadanos). Ahora parece que estamos regresando a una vieja nueva ola.
El populismo de derecha, asociado por lo general al fascismo o nazismo, tiende a surgir bajo un discurso caracterizado por su ataque frontal contra los partidos políticos y la clase política en general, al amparo del descrédito de los políticos. Este descrédito tiene su razón de ser en la defraudación popular generada por promesas que no se cumplen y por la postergación de las soluciones a los problemas que afectan al común de los mortales. Si a ello se agregan altos niveles de precariedad laboral, inseguridad y corrupción, tenemos el explosivo cocktail que abre la puerta a los populismos, a los mesianismos, y en los que suelen salir triunfantes los de la ultraderecha por ser más afines al discurso y al pensamiento de las FFAA regulares de los distintos países.
Se están viviendo tiempos de rechazo a la política y los políticos por gran parte de una población, de rabia, la que se vuelca esencialmente contra el centro y la izquierda, no a favor de la derecha, sino que de la ultraderecha.
En Chile, su más genuino representante es José Antonio Kast, quien clavó su primera estaca en las últimas elecciones, obteniendo un nada despreciable 8%. Para él, y no pocos como él, Piñera pareciera estar “más interesado en agradar a la izquierda que de defender las convicciones propias y cumplir el mandato de los chilenos”. Desde la derecha jaquea a la derecha, así como en su tiempo, la izquierda era jaqueada por la izquierda. Nada nuevo bajo el sol.