Lunes, 20 de Noviembre de 2017
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Opinión

La unión del oro y el jade

Abraham Santibáñez

Premio Nacional de Periodismo

Designado embajador extraordinario para el Asia Pacífico, el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no tiene dudas de las proyecciones del entendimiento con esa vasta región. En la inauguración del año académico del Instituto de Chile, la semana pasada, habló con entusiasmo de lo ya realizado y de lo que viene. Recordó que la Presidenta Michelle Bachelet está a punto de viajar a la región y a China, donde participará en el foro “Una franja, una ruta”, organizado por el gobierno local.

En su presentación, Frei planteó que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y las medidas adoptadas en sus primeros cien días en el poder, ya han tenido consecuencias importantes.

Es impredecible, dijo, anticipar qué pasará en definitiva, pero está claro -subrayó- el buen pie de Chile en la actual coyuntura. Mientras Estados Unidos amenaza con un regreso al aislacionismo, nuestro país ha sido pionero en integrarse al mundo globalizado. Recordó algunos hitos que marcan la presencia de Chile en el área Asia Pacífico: el acercamiento a Japón (este año se cumplen 120 años de relaciones diplomáticas); las excelentes relaciones con India y Corea; con Indonesia la Presidenta firmará un acuerdo comercial lo mismo que con Camboya, Laos y Myanmar, sin olvidar que China se ha convertido en nuestro principal socio comercial. Mientras Trump le cerró la puerta al acuerdo transpacífico (TPP) apenas asumió, los países de Asia están revisando la situación. La idea es que la globalización es un proceso imparable. Así lo hicieron saber en enero mismo, los interesados en el tratado. El portavoz del gobierno chino,  Hua Chungyin expresó entonces el compromiso de su país en un comercio “abierto, transparente y ventajoso para todas las partes”.

De sus reiterados viajes al otro lado del Pacífico, Frei dijo haber sacado valiosas lecciones. Ha visto, sobre todo, la posibilidad de ir concretando acuerdos. Ante la presencia en el salón de honor del Instituto de Chile de la astrónoma María Teresa Ruiz, mencionó los estudios para conectar, mediante fibra óptica, a Chile y China (“de polo a polo”). Ello permitiría agilizar los procesos de intercambio de información astronómica.  Pero no solo eso, al mismo tiempo señaló que el gobierno chino, que ha tenido problemas para llegar de forma expedita al África, le da gran importancia a esta conexión a través de Chile. Y suma y sigue: la Academia del Vino de nuestro país, que abarca a 200 viñas ve enormes posibilidades en el intercambio con China.

El futuro parece promisorio. Ahora el proceso de acercamiento se ha hecho más urgente debido a la imprevisible política exterior de Donald Trump. Está claro que el rumbo que tome el régimen de Beijing bajó Xi Jinping puede jugar un papel decisivo en los años que vienen. Y, hay que reiterarlo, Chile se ha situado en una posición privilegiada. Lo afirmó enfáticamente cuando estuvo en nuestro país, en noviembre pasado, el presidente Xi Jinping.

Dijo: “Los chinos solemos llamar al feliz matrimonio como la unión entre el oro y el jade. Las medallas de oro de la Olimpíada de Beijing 2008 fueron elaboradas justamente con el oro chileno y el jade chino, que simbolizan los hados de confraternidad entre ambos pueblos”.

Frei fue menos poético, pero igualmente contundente.

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