La veracidad engrandece al hombre

28 Julio   509   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Hablar de veracidad es hablar de la verdad, de la sinceridad y/u honestidad, valores que debiera observar todo ser humano. La veracidad está íntimamente relacionada con todo lo que se refiere a la verdad, a la realidad de una situación y/o hecho que se haya suscitado. La veracidad es la capacidad de una persona para decir siempre la verdad, aun a costa de sus propios intereses personales. Actuar con veracidad, es ser sincero, honesto, franco, como a la vez tener buena fe en los demás.
Este positivo valor moral que actúa en pos de la verdad el cual produce ciudadanos honestos y honrados, debiera ser enseñado y exigido tempranamente por parte los padres en los hijos ya que es en los primeros años de vida, cuando mejor estos son asimilados. Este extraordinario valor que raramente se observa en estos días por la gran mayoría de los ciudadanos, se adquiere a través de la enseñanza valórica que los progenitores debieran entregar a sus hijos, por lo que es necesario que este sea cultivado por toda la familia, ya que ellos, en el seno del hogar son el referente de la verdad. El otro ámbito para ello, es el colegio por parte de los maestros y muy en especial en los primeros años de la enseñanza, son ellos quienes además de entregar sus conocimientos, debieran sembrar, fortalecer y corregir los valores en los nuevos ciudadanos. Hoy se hace más que necesario educar en este maravilloso principio de la veracidad, el cual nace en el corazón de Dios Éxodo 20:16 “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (en otras palabras, No Mentirás). La veracidad conlleva a la honradez de los seres humanos.
Al hablar de la verdad, debemos considerar que esta, es un valor absoluto, y para ello es necesario mirar al único ser que no solo vivió en la verdad, sino que dijo ser la verdad, Jesucristo el Hijo de Dios (Juan 14:6). Pilato, el gobernador romano, al interrogar a Jesucristo, preguntó: “¿Qué es la verdad?”, tal pregunta fue formulada superficialmente y con cierto escepticismo. Pilato, más bien, fue indiferente y despreciativo, ya que no esperó la respuesta de Cristo. Pilato, a pesar de estar frente a la verdad y mirar a la cara de la Verdad encarnada, no fue capaz de discernirla, entenderla, ni menos apreciarla. Juan Calvino dice: “Nada se considera más precioso de Dios que la verdad”. Dios el Padre es el Dios de la verdad (Sal. 31:5; Isa 65:16); Jesucristo es “la verdad” (14:6). El Espíritu Santo es “el Espíritu de verdad” (14:17, 15:26, 16:13). La biblia es “la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15). Por lo que debemos anhelar y atesorar la verdad.
Alguien escribió que “La verdad es la promotora de la vida, dignifica, ennoblece y simplifica nuestro trato personal. Reconocemos el mérito íntimo, esencial del otro... lo que creemos verdadero. Con nuestra veracidad podemos participar de la verdad. La falta de veracidad provoca… caos en la vida diaria, en la política, donde el mentir y el engañar son sus sinónimos…” Henry David Dhoreau, dijo: “Cualquiera sea nuestros afanes, nada puede ayudarnos tanto como la verdad, solo esta perdura”. Denis Diderot, Escritor francés dijo: “Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”. Mis estimados, busquemos, conozcamos y practiquemos la verdad, ya que la verdad nos hace libres (Jesucristo, Juan 8:32). Dios nos bendiga. Amén.