Las consecuencias de una sociedad sin Dios

24 Febrero   542   Opinión   Sergio Rodríguez Varela
Columnista Diario El Centro
Sergio Rodríguez Varela

Consejo de Pastores

Hacen aproximadamente dos mil setecientos años en que la palabra de Jehová vino a Jeremías y le pregunta ¿Jeremías Qué ves tú?, y el profeta responde lo que él estaba viendo (Jeremías 1:11). El profeta, no solo ve a su nación que se había apartado de los principios y estatutos que Dios le había entregado, sino que a la vez escucha la queja de Dios “Porque dos males han hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13). El pecado de abandonar al Dios verdadero, fuente de agua viva, y sustituirlo por cisternas rotas, era y fue el gran error de los judíos.
Lucas, en su evangelio en el cap. 17:26-29, registra las palabras de Jesucristo quien describe del cómo serían los días que precedería a su venida, él dice: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos”. ¿Qué es lo común y cuál es la ausencia en estas sociedades? Lo que se observa es que, en ambas sociedades, había una total indiferencia por Dios. Es exactamente lo que hoy tenemos, una sociedad sin Dios y las consecuencias debido a ello, serán nefastas.
La cultura moderna que nos antecedió, su principal lucha fue desplazar a Dios del centro de la vida del hombre, para lo cual a través de filosofías y pensamientos ateos negó su existencia, mas no lo logró a pesar de ello, la Iglesia sigue triunfante. Nuestra actual sociedad post-moderna se empeña en menospreciar a todo lo que se relacione con la fe, y muy en especial con la fe y principios judeocristianos. Hoy existe una gran masa de políticos y líderes que promueven la destrucción del cristianismo y sus principios, al hacerlo, solo demuestran su ignorancia con respecto a Dios y su palabra. Esta masa de políticos y líderes, muchos de ellos prefieren confiar en lo esotérico, en chamanes, brujos, espiritistas, trayendo consigo maldición a las naciones que gobiernan. Estos señores, al despreciar a Dios y su palabra, desprecian la sabiduría que Dios les puede dar para para crear leyes y hacer grandes a sus naciones.
¿Cuál es el resultado o consecuencias de esta sociedad sin Dios? Al responder esta pregunta, lo haré de la perspectiva de mi propia experiencia. Fue al principio de la década de los sesenta que comencé a estudiar, la clase no comenzaba sin rezar “El Padre nuestro” lo que demuestra que, desde la educación misma, se rendía culto a Dios. Con razón se dice que aquella generación es la última, la de los valores, la que aprendió a respetar su bandera, la que se deleitaba al escuchar la historia de su patria, la que pedía permiso para entrar, la que daba las gracias al recibir algo, la que respetaba a sus mayores, la que devolvía lo que pedía prestado y preguntaba de quién era lo que se había encontrado. Si hoy no lo vemos, es simplemente las consecuencias de una sociedad sin Dios. ¿Cómo será mañana? Dios nos ayude volver a sus principios. Amen.