Las necesidades afectivas del ser humano

08 Abril 2018   6549   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

El hombre es una criatura sumamente débil, vulnerable, dependiente, limitada. En otras palabras, es esencialmente un ser menesteroso. Alguien dijo “es una vasija sin fondo que una cascada no puede llenar”. Todo hombre esta asediado constantemente por múltiples necesidades: físicas, biológicas, emocionales, sociales, espirituales y afectivas. No obstante lo anterior, en su actual estado pecaminoso, en su interior está la raíz de rebeldía contra Dios y no quiere reconocer su dependencia de su Creador. El profeta Jeremías lo define 2:13 - “Porque dos males ha hecho… me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”.
En esta espiral de necesidades, como ya lo dije, está el “afecto”, el ser humano necesita del afecto de sus pares. La experiencia misma nos enseña cuánto necesitamos del afecto de los demás. Algunos definen al afecto como una necesidad primaria del ser humano, por ejemplo nadie podría vivir sin el oxígeno el cual no puede ser sustituido por ningún otro elemento de la naturaleza. Así también el ser humano necesita desde sus inicios (niñez) que sus padres responsablemente entreguen a sus hijos el afecto necesario. Si así lo fuera, no habría tanta delincuencia, adolescentes embarazadas, disfunciones sexuales, ni matrimonios rotos, nuestro mundo sería un mundo mejor.
Como seres humanos todos necesitamos que se nos anime y se nos estimule. Cuando ello sucede se inyecta fe para ganar confianza en sí misma y superar los obstáculos que a diario debemos enfrentar, ello nos da la fuerza para lograr nuestras metas. Dios en su palabra constantemente nos alienta en cada necesidad. El salmo 23 nos dice que si nos dejamos pastorear por él, “nada nos faltará”. Fue el estímulo y aliento de Cristo a Pablo que lo llevó a recobrar nuevas fuerzas en su ministerio apostólico. Hec. 23: 11 “… se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo…”.
Todos en algún momento, necesitamos ser consolados: como niños necesitamos del consuelo de nuestros padres; como esposos necesitamos el consuelo del cónyuge; como amigos necesitamos el consuelo de los amigos. Desde la más temprana edad y hasta la vejez misma, necesitamos refugiarnos en los brazos de nuestros seres queridos. Dios en su palabra nos ofrece su pronto auxilio Sal 46:1 - “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Todos necesitamos cultivar la amistad, todos necesitamos de los amigos. La verdadera amistad crea un ambiente propicio de confianza. Todos podemos escoger nuestras amistades, no así nuestra familia o el país donde nacer. La amistad es libre, voluntaria, ella exige afinidad y admiración mutua y requiere de un verdadero compromiso, de fidelidad y lealtad. La amistad requiere ser cultivada constantemente.
Curiosamente, Cristo nos ha elegido para que seamos sus amigos (Juan 15:16 -“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto…”). Pero para ello es necesario hacer lo que nos pide. (Juan 15:14 -“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. ¿No le parece a Ud., curioso que Cristo el Hijo de Dios, a pesar de nuestro estado pecaminoso nos elija para ser sus amigos? ¿No cree Ud., que es lo más estimulante? Yo creo que sí. Pues quiero que sepa que Cristo también le está buscando a Ud., para entregarle el puro afecto de su amor. Dios le Bendiga.