Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Cielos Nubosos

Opinión

Líderes: Jorge Cabello Pizarro

Jorge Navarrete Bustamante

Ha partido en su último viaje un Hombre Bueno.

Y nos ha dejado como herencia obras que le hicieron merecedor ser reconocido Hijo Ilustre de Talca.

Don Jorge era fiel hijo de nuestra añorada República. Nació en 1927, en Rancagua, para luego esculpir su niñez en la Escuela N°139 de Quinta Normal, y su adolescencia en el Liceo Valentín Letelier de Santiago.

Le conocí a inicio de los años ´80, en nuestra Logia Voltaire N° 18 donde solía llegar con vestimenta blanca debido a que venía de su Hospital de Talca pues era un reconocido cirujano infantil egresado de la Universidad de Chile.

Era conocido como el “médico de los pobres” pues el lucro estaba muy lejos de su norte axiológico.

Su vida fue fecunda en Filantropía. Fue miembro de la Cruz Roja, Dirigente médico del Club Rangers, socio del Cuerpo de Bomberos, del Colegio Médico; de la Sociedad Médica del Deporte; de la Sociedad de Cirugía Infantil y Ortopédica; Fundador y presidente de “Ayuda al Quemado en la Región del Maule” (Asoaquema)

Cierta vez, en el tradicional Ágape de la Logia conversamos con alegría de su época en que fue futbolista del Green Cross de Temuco, y de sus lindos tiempos de juventud. Empero, también conversábamos del Chile que tanto amaba. Es que él abrazó desde muy joven los ideales del socialismo democrático en su querido Partido Radical, al que perteneció por casi 70 años, y del que fue presidente en 1972.

Logró construir una ejemplar vida de genuino servicio público. Cierto, fue regidor por Talca entre 1963 a 1965, y diputado por Talca desde 1965 hasta el Golpe de Estado, integrando la siempre relevante Comisión de Salud Pública, y presentando mociones que hoy son ley, como la Creación del Banco Nacional de Sangre.

Durante la dictadura, después de tantas bellas conversaciones en la Logia, al despedirnos solía decirme esa palabra originada en tal oscurantismo, y tan usada hasta hoy: ¡Cuídese!

Es que don Jorge tuvo en dictadura una conducta sensible, decente y valiente. Sirvió con fraternidad al más carenciado; apoyó a organizaciones democráticas en la clandestinidad; y jamás renegó de sus principios en pos de los derechos fundamentales del hombre.

No en vano, todo ello le fue reconocido siendo elegido -recuperada la democracia- concejal por Talca. Asimismo, fue seremi de Salud donde fuimos por seis años “compañero de banco” en el Gabinete, sellando una indeleble hermandad en la acción.

Sí. Don Jorge fue un hombre bueno. Un genuino santo laico. Encarnaba ese sentimiento anónimo de caridad con arraigada convicción de libre arbitrio, a través de una praxis consustanciada de justicia social.

Es que su vida en la Masonería fue también trascedente. Perteneció a ella por más de 60 años. Fue Venerable Maestro de Voltaire 18; y se le invistió en el Grado 32, hasta alcanzar la condición de Emérito.

Qué duda cabe: ha partido un  humanista laico a toda prueba. Un médico de los pobres. Un ciudadano ilustre de nuestra polis. Un gran caballero de las ideas y de la praxis consecuente.

Mereces, que éste, vuestro último viaje, sea placentero.

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