Los coletazos de la escalada proteccionista

22 Junio 2018   960   Opinión   Jennifer Rivera Arroyo
Columnista Diario El Centro
Jennifer Rivera Arroyo

Vicedecana Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile

Si revisamos el contenido de los medios de comunicación y las diversas opiniones vertidas desde el mundo de la política y actores relevantes en lo económico y social durante las últimas semanas, no resulta novedoso escuchar o leer respecto a lo que se ha denominado “Guerra Comercial”, nombre que la opinión pública ha dado al cúmulo de medidas proteccionistas que ha implementado el gobierno de Estados Unidos en su nueva administración, cuyas repercusiones no sólo tienen tintes políticos sino también se pueden percibir en lo económico y social.
Desde el triunfo de Trump en las últimas elecciones, se han implementado una serie de disposiciones en torno a desarrollar acciones tendientes a proteger las industrias del coloso norteamericano, de hecho era parte de sus discursos y promesas durante la campaña donde su slogan “Make America Great Again”, algo equivalente a «Haz a Estados Unidos grande otra vez” ya dejaba entrever sus intenciones en este sentido y que hoy vemos materializadas en restricciones al comercio internacional basadas en la aplicación de barreras arancelarias para los productos importados.
A lo que suma la actitud desafiante frente al gigante asiático que en definitiva se traducirá el 06 de julio próximo en la entrada en vigencia de los aranceles cruzados que ambas potencias se impusieron la semana pasada
Desde los inicios de este conflicto, se han sentido una serie de repercusiones asociadas a las proyecciones de la economía internacional y sus consecuencias sobre economías emergentes (como la nuestra) pasando por la turbulencia en los mercados tanto de comodities, de bienes durables y de consumo como en el caso de los mercados secundarios o de valores, con la volatilidad en los precios que ellos conlleva y las secuelas en materia de comercio internacional asociadas, hasta incorporar el deterioro en la recaudación fiscal nacional que subyace a una menor cotización del metal rojo.
El lunes recién pasado, a nivel local fuimos testigos de un retroceso en el precio de 2% en el precio de la libra de cobre, lo que gatillo un efecto directo sobre el tipo de cambio que hizo que este llegara a su mayor valor en lo que va corrido del año, alcanzando los $637, a lo que se sumó el repliegue experimentado por la bolsa de comercio de Santiago. Reacciones muy alineadas con las repercusiones de estas medidas en el mercado latinoamericano, la zona euro y la propia Norteamérica, conformando en esta última un escenario que amenaza transformarse en inflación y ajuste de tasas de interés al alza.
Hasta que la situación no decante y las tensiones entre USA, China y Europa se disipen o bien las negociaciones que se están desarrollando entre estos actores no lleguen a buen puerto, seremos testigos de vaivenes propios de expectativas de mercado cambiantes y muy vulnerable a los shocks externos.