Madre

12 Mayo   603   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Resonancias profundas en el alma y el corazón tenemos en torno a la madre. Quienes hemos tenido el privilegio de tenerla, -y aún en la ausencia-sabemos que su memoria despierta siempre gratitud. La carencia que muchas personas han sufrido, por muerte prematura u otras razones, les hace “forjarla en la propia imaginación”, hasta hacerla nacer en la conciencia. 

Es que no podemos ser en el mundo, sin nacer de madre, aunque la ignoremos. Sí, los progenitores de la vida humana son dos, padre y madre. También, los artificios de la tecnología permiten la fecundación artificial. Sin embargo, la vida de todo varón o mujer, nace al mundo de una madre…
Es un hecho común e insólito. De tanto verlo, se nos escapa ese hondo enigma. Porque, lo que liga a los hijos con la mamá, es el afecto, el amparo, la protección y al mismo tiempo, el estímulo, la exigencia que va poniendo ella a la creatura, para que tome rasgos cada vez más autónomos. Sí, la abnegación materna, tiene un aroma divino, luminoso, que en todas las culturas y confesiones religiosas se destaca y reverencia. Porque está vinculado con el origen de la vida, de esa realidad radical de la existencia humana.
Hoy estamos mucho más conscientes por la psicología, de la importancia que poseen las primeras vivencias de la infancia, y cuán sano y vigoroso puede alcanzar el carácter y desarrollo de una persona, allí donde tiene esta por base y fundamento, las emociones y cariños, las manifestaciones genuinas, puras y transparentes del afecto materno, que apoya y conduce. Las caricias y el apego de los niños, son fortaleza para la futura libertad y solidez personal. Eso sí, puede haber desviaciones, amores maternos egoístas y primitivos, que enferman y mutilan a hijos. Pero, por lo general, las madres tienen una sensibilidad única, que conecta con la prole en forma singular, conoce y ama a cada cual…
Muchas veces en el presente la maternidad es vista como obstáculo para la realización personal. Pero no faltan mujeres que ven en la misma maternidad, una realización plena y sublime. Sea o no madre física, la mujer esconde esa realidad latente de maternidad esencial: ella da a luz la vida y dignidad, es conciencia del ser original que es el hijo o hija, ese ser para quien vale todo sacrificio, porque es el amor que justifica la entrega íntegra de la existencia...
Cuando en formas diversas este día las familias honramos en los hogares a nuestras madres, volvemos a descubrir una dimensión olvidada en la sociedad actual, enferma y mezquina: que la vida humana es don, obsequio, misterio divino. La custodia y garante de ello es la madre que congrega, cobija y perdona. Por eso, vaya para cada madre, nuestra gratitud y honra.